martes, 16 de marzo de 2010

Aullando a la luna

Capitulo 21
Traducido por Sweet Angel


“¡Sophie!” Grito Lindsey desde abajo mientras me quitaba del alfeizar. Lo había alcanzado justo a tiempo. Si no fuera porque tenía un poco hombre lobo y los beneficios de mis viajes semi regulares al gimnasio hubiera terminado en el suelo. Me arrastre a la oficina de María y caí en el piso con un ruido sordo.

“¿Estás bien?” Pregunto Lindsey mientras me levantaba la camisa y me quitaba los pedazos terracota que había en mi estomago. Me había vuelto a abrir la herida que me había hecho el ladrón la otra noche y ahora tenía un gran juego de heridas que irían bien con esa. Al menos, no me había puesto mi nueva falda de DKNY. Tome una profunda y temblorosa respiración. El olor a podrido era peor adentro que fuera.

“Bien.” Le respondí, tratando de no pensar en el olor que había a mi alrededor. Estaba segura de que no era la luz, mesclada con las flores y las antigüedades de hoy. Estaba tratando de no vomitar sobre mis zapatos, mire la tierra y los fragmentos del jarrón que seguían esparcidos por el suelo. Demasiado para una entrada silenciosa.

“¡Sophie!”

Me asome por la ventana, agradeciendo por el soplo de aire fresco. “¿Qué?”

“Voy a estar por aquí ¿Podrías dejarme entrar?”

“Dame un minuto.” Dije, revisando el lio que había en el piso. Podría limpiar la suciedad y quitar los pedazos del jarrón pero no podía remplazar la planta. Por otra parte, María no parecía ser del tipo hogareño, así que tal vez no la extrañaría.

El ajuste colgando en el exterior del edificio, por otro lado…

Tapándome la nariz con una mano y mí sangrado estomacal con la otra, pase de punticas alrededor de la planta y seguí hacia el pasillo, haciendo una pausa en la oficina de Brewster. ¿Debería abrir la caja fuerte ahora antes de que Lindsey estuviera aquí?

Empuje la puerta que estaba semi abierta y entre, una ola de aire asqueroso cayo sobre mí. Cerré la puerta y me quede sin aliento. El personal de limpieza debería reconsiderar su elección de productos o dejar de acoger zorrillos ¿Iba a ser capaz de concentrarme lo suficiente para poder abrir la caja fuerte? ¿Y qué demonios era ese olor?

Estaba tambaleándome fuera de la oficina de Brewster cuando Lindsey empezó a llamar a la puerta. Corrí hacia la puerta principal, agradecida de poder alejarme todo lo que fuera posible de la fuente del olor. Todo el lugar era asfixiante y no solo por el olor. Alguien no nos quería aquí y yo estaba segura de eso.

Quite el cerrojo y se abrió la puerta, Lindsey se escurrió en el interior.

“Por un minuto tuve miedo de que terminaras mal.” Dijo ella.

“Si, yo también.”

Lindsey se fijo rápidamente en mi estomago. “Jeez. Realmente entraste ¿Estás bien?”

“Estaré bien.” Dije, no estaba segura de que pudiera usar bikini muy pronto ya que los cortes no eran algo precisamente sexi pero me di cuenta de que no eran daños importantes.

“¿Qué te hiciste?”

Hice una mueca, “Caí sobre un jarrón.”

“Ouch.” Lindsey encendió la linterna y alumbro mi cintura. “Sophie, eso se ve realmente mal. Tal vez deberíamos empacar e ir a la sala de emergencias.”

“De ninguna manera.” Dije. “Casi me mato subiendo hasta aquí. No voy a volverlo a hacer.” ¿Y que si mi estomago parecía un mosaico? Al menos tenía la oportunidad de encontrar las pruebas para sacar a mi mama de la cárcel. El único problema era que iba a hacerlo con Lindsey mientras usaba mis poderes de mujer lobo.

“¿Qué vamos a hacer con el jarrón?” pregunto ella, caminando hacia la oficina de María.

Pide y se os dará, pensé, tratando de ignorar el sentimiento de aprensión y el olor a huevos podridos. “Tenemos que deshacernos del mugre y el jarrón roto. Te diré algo. Voy a vigilar mientras tú buscas la forma de limpiar esto.”

“¿Dónde crees que estén los suministros de limpieza?”

“Mira en el baño. Creo que es por el pasillo,” dije mientras Lindsey iba hacia el pasillo. Puse parte de mi camisa sobre mi cara para respirar el débil aroma floral que aun quedaba en la tela, no era exactamente aire fresco pero era mejor que nada y entre en la oficina de Brewster.

Desafortunadamente, el olor no se había disipado en mi pequeña ausencia. Preparándome, abrí la puerta y entre, deseosa de acabar con esto de una vez antes de que pudiera vomitar. Levante la pesada pintura de la pared y la apoye en el escritorio de Brewster, entonces respiro hondo y me arrepentí al instante. Todo olía a zorrillo solo que cien veces peor.

Concéntrate, Sophie.

Agarre el dial de la cerradura y trate de bloquear todo el inmundo olor, con la sensación de que me estaban observando, los trozos de terracota en mi estomago, el hecho de que mi vejiga se sintiera como un globo demasiado lleno. Apreté mi oreja contra la caja de seguridad, girando el dial hacia la derecha. Probablemente la policía ya habría pasado por la caja fuerte pero tenía la esperanza de que hubieran dejado algo que pudiera encontrar.

Ya me había equivocado tres veces cuando sonó un golpe en el pasillo.

“¡Lindsey!”

“Lo siento” murmuro ella y volví a intentar.

Podía oír los tambores, o lo que fueran esas cosas, girando alrededor y oí un clic. Mire el número, treinta y cuatro.

Conteniendo mi respiración, volví a girarlo a la izquierda, esperando por otro clic. Mientras escuchaba, me di cuenta de que no sabía de cuantos clics necesitaba para abrirla. Estaba asumiendo que funcionaba igual que el casillero de mi escuela o eso creía ¿Cómo se obtiene una combinación tan fantasiosa? Pero realmente no lo sabía.

Lo cual, francamente, me estaba poniendo un poco nerviosa. Debí haber investigado la cerradura antes de venir. Quiero decir ¿Y si no logro abrirla? No quería tener que volver a entrar aquí una segunda vez. La primera vez casi me mata. Estaba a punto de volver a girar el dial cuando la puerta de algún carro se cerró en el exterior. Corrí a la ventana; alguien se acercaba por la acera.

“¡Lindsey!” susurre.

“¿Qué?”

“¡Apaga la linterna! ¡Alguien viene!”

Salí de la oficina de Brewster para no vomitar y me refugie bajo el escritorio de María ¿Podrían darse cuenta de la ventana abierta? Mientras me agachaba en el piso de madera, oí el tintineo de las llaves y la puerta se abrió. Contuve la respiración. En parte porque tenía miedo y en parte porque el lugar olía terrible.

La puerta se cerró y espere a escuchar los pasos que subían las escaleras. Pero mi suerte debía haber cambiado, porque nadie subió. Se escucharon algunos crujidos en el piso de abajo y el sonido de un cajón cerrándose de golpe. Entonces la puerta se abrió y se volvió a cerrar, después de otro tintineo de llaves. Quien sea se apresuro hacia la acera y se fue.

Lo sé porque me corrí hacia la ventana de Brewster y alcance a ver como el carro se iba.

“¿Crees que se dio cuenta de la ventana?” pregunto Lindsey desde la entrada de la oficina del concejal.

“No lo sé pero si llama a la policía, es mejor que nos demos prisa y salgamos de aquí.”

Lindsey le dio un vistazo a la caja fuerte, la cual estaba iluminada por la tenue luz de la farola que había en el exterior.

“Parece que todavía tenemos trabajo que hacer.” Observo ella.

Me mordí la lengua mientras ella regresaba a la oficina de María.

Las palmas de mi mano estaban sudando y los pelos de mi nariz estaban erizados, volví a abordar la caja fuerte, girando el dial hacia la derecha. Por favor, por favor, por favor funciona, recé silenciosamente, escuchando el sonido de las sirenas acercándose aunque ¿La policía usaría sirenas si tratara de acercarse a un silencioso ladrón?

Entonces lo oí, setenta y dos.

Gire hacia la derecha una última vez, esperando, esperando que fuera como mi viejo casillero… y aparentemente fueran solo tres mágicos números, porque gracias a Dios, se abrió.

“¡Lo tengo!”

Escuche el ruido de la cerámica al romperse, luego Lindsey gritando, “¡Estas bromeando!” Mientras abría la caja, ella vino a la oficina de Brewster.
“¿Qué hay adentro?” pregunto ella, tratando de iluminar el interior de la caja con la linterna. La policía ya había estado aquí, podía ver en el polvo los rastros de huellas dactilares pero habían regresado lo que encontraron, aparentemente.

“No lo sé todavía,” dije. “Hay una especie de caja aquí.”

“Ohh,” dijo ella. “¿Qué crees que es?”

“No lo sé.” Dije, recogiendo la caja, tenía la mitad del tamaño de una caja de zapatos. Se la entregue a Lindsey. “Voy a agarrar los papeles, tenemos que movernos rápido. Si el que acaba de salir vio la ventana abierta, debió de llamar a la policía. Vamos a la oficina de María.”

“Lo tengo.” Dijo ella.

Agarre la pila de papeles y seguí a Lindsey por el pasillo hacia la oficina de María, un libro se deslizo de mis manos y cayo en el piso de madera.

Lindsey se agacho para recogerlo y lo alumbro con la linterna. “Que extraño.”

“¿Qué?”

“Es el libro de Al Gore. Ya sabes ¿El de calentamiento global?”

“¿Lo mantuvo en la caja fuerte? ¿Me pregunto que mas hay ahí?”

“No lo sé. ¿Una tarjeta de socio de GreenPeace ?” Dijo Lindsey mientras depositaba la caja sobre el escritorio de María y miraba el contenido de la pequeña pila, la cual incluía algunos libros de tapa dura, algunos papeles y la caja.

“No podría estar muy lejos de la realidad. El tiene un par de libros ecologistas aquí,” dije, “Silent Spring y la tierra en la balanza.”

“Así que él tenía las revistas sucias en el escritorio y los libros ecologistas en la caja fuerte.” Dijo Lindsey, levantando el libro de Silent Spring y sacudiéndolo. “Solo en caso de que estuviera escondiendo algo entre las paginas.” Se explico.

“Si él lo hizo,” dije tristemente, “Estoy segura de que la policía ya lo encontró.”

Cuando nada se cayo, ella hecho un vistazo a la parte posterior de la cubierta. “Hey ¿No es esta etiqueta de precios de la tienda de tu mama?”

Cogí el libro. Lindsey tenía razón, podía reconocer la escritura de mi mama en el pequeño sticker blanco. “Siempre pensé que era Súper pro-desarrollado ¿Crees que tal vez también estaba teniendo una tarde de vida para cambiar el corazón?

“O eso, o tu mama lo hechizo.”

De lo que conocía a mi mama, podría decir que las probabilidades de eso eran bastante grandes pero preferí la negación. “Me quedo con la teoría del cambio de corazón,” dije, agarrando la caja “Vamos a ver, que hay en esta.”

Levantamos la tapa, revelando un tubo de plástico unido a una de esas bombas como las que suelen usar con brazaletes cuando se toma la presión sanguínea.

“¿Es esto algún tipo de equipo médico?” Pregunte, agudizando mis oídos en busca del sonido de las sirenas o carros. Todo lo que pude oír fue el sonido de los grillos sin embargo alcanzaba a escuchar el lejano zumbido del trafico. Todavía seguía sintiendo esa incomoda sensación de estar siendo observada.

“¿Para qué crees que sea?” pregunto Lindsey, levantando el tubo. El cojín de color rosa con forma de pelotas quedo colgando en el aire.

“No lo sé ¿Hay instrucciones?”

Miro en la caja y saco un folleto, “Como usar tu… oh… Por dios.”

“¿Qué es?”

“Es un pene inyector.”

“¿Un qué?” Agarre el manual de instrucciones, efectivamente, el titulo se leía “El agrandador.”

“Se supone que esto hace… bueno, más grande. Ya sabes… ¿Lo infla?”

“Asqueroso.” Rápidamente desterré la imagen de Brewster usando el “agrandador” ¿Dónde lo había usado de todos modos? ¿La silla del escritorio? Me había sentado en esa silla del escritorio…

Ick.

“¿Por qué lo habrá guardado en la caja fuerte?” pregunte.

“¿Te gustaría que alguien lo encontrara en tu escritorio?”

“Te refieres a los cajones del escritorio ¿Cierto?”

Ella me pego con “El agrandador”

“Ew,” dije, sacudiéndome con la manga. “Esa cosa ya había sido usada, sabes. Además, tenemos que darnos prisa. La policía podría llegar aquí en cualquier momento.”

“Buen punto,” dijo ella, empujando el tubo en la caja y limpiándose las manos con la falda. “¿Crees que lo lavaba?”

“No quiero pensar en eso.”

“Siempre me había preguntado quien compraba ese tipo de cosas.” Dijo Lindsey.

“Ahora, lo sabemos.” Dije.

Lindsey frunció los labios mientras abría la pila de papeles que tenía al frente mío, “¿Crees que Brewster recordó lo que había ahí cuando nos dijo que miráramos detrás de la foto?”

“Asumiendo que fue Ted Brewster el que estuvo en la sesión.”

“Vamos, Sophie ¿Quién más pudo haber sido? Además, no es como si encontrar estas cosas pudiera afectar su carrera política. Quiero decir, estaba muerto cuando lo hizo.”

“Cierto,” dije, entrecerrando los hojas ante la primera pagina de los documentos, “Pero esto parece ser algo interesante.”

“¿Qué es?” pregunto Lindsey.

“Una copia de su testamento, creo.”

“¿Quién es el beneficiado?”

Voltee el papel, “Tad Brewster.”

“Déjame ver.” Lindsey se movió a mi lado para ver sobre mi hombro, “Bastante desagradable el testamento.” Dijo ella, señalando con el dedo índice un gran párrafo en la mitad de la página. “Hereda… pero la única condición es que el este ganando al menos cincuenta euros al año.”
“Así que debe hacer dinero para ganar dinero.” Dije. “Interesante estrategia de motivación.”

“¿Tú crees?”

“Tengo la impresión de que Brewster junior no está siguiendo los pasos de su padre exactamente.”

“Es seguro que María no quiso hablar mucho de él ¿No?” pregunto Lindsey, entregándome el testamento y entrecerrando los ojos para ver debajo de los papeles. “Pero los policías obviamente vieron el testamento,” dijo ella, “Así que ¿Por qué se enfocan en tu mama, en vez de transportar a Brewster Junior e interrogarlo?”

“Supongo que por la poción envenenada de “Sit a Spell”, así que pensaron que no era necesario buscar más.”

“Desafortunadamente, es probable que tengas razón. Tenía una especie de esperanza de que encontráramos la botella de la poción aquí pero no la he visto.”

“Lo cual me hace pensar que puede que esa no sea la única cosa que la policía tomo,” dije tristemente. Tenía la esperanza de que la policía tampoco hubiera tomado lo que Brewster quiso que encontráramos.

Lindsey saco otro fajo de papeles. “Me pregunto qué es esto. Parece una obra de algún tipo.”

“Déjame ver,” Me incline sobre su hombro para ver la primera línea, “Es por la propiedad junto a Barton Springs. En la que van a hacer las construcciones. Aparentemente la mayor parte de esa propiedad es de un fideicomiso .”

Lindsey saco una pila de ganchos de debajo de ella. “Hay una evaluación medio ambiental aquí también.”

Mire hacia arriba. “Huh ¿Por qué iba a tener eso en una caja fuerte?”

“No lo sé,” dijo ella. “Tal vez el era secretamente el dueño de la propiedad. No se supone que el deba votar por el desarrollo si él tiene un interés personal en esto ¿No?”
“Buen punto.”

“¿Y la bibliotecaria no dijo que el estaba haciendo investigaciones sobre especies en peligro?” Lindsey ojeo rápidamente las paginas. “Esto no tiene ningún sentido para mí, pero no tenemos tiempo para revisarlo todo. Iré a sacarle copia a todo.”

“¿Incluyendo las instrucciones del “agrandador”?”

Lindsey se estremeció, “Solo si quieres.” Ella me sonrió “Aunque mirándolo por encima, no creo que Heath lo necesite.”

La patee por debajo del escritorio.

“Está bien, está bien.” Dijo ella, frotándose la pierna. “La fotocopiadora esta en el escritorio de la recepcionista ¿No?”

“Si tu vas a hacer las copias, yo devolveré los libros a la caja fuerte.”

“Lo mejor es que lleves el “agrandador” contigo.”

“Tenía la esperanza de que tú te encargaras de eso, en realidad.”

“Si voy a hacer las copias,” dijo ella, “Lo menos que puedes hacer es devolver la bomba del pene a la caja fuerte.”

Ella tenía un punto.

Volví a empacar el artefacto, tratando de tocarlo lo menos posible y evitando imaginar la relación de Brewster con él. Cuando todo estuvo encajonado, respire profundamente y lleve la primera pila a la oficina de Brewster. Mientras deslizaba los libros en la caja fuerte, accidentalmente le di un codazo a la pintura, la cual había apoyado en la pared con mi pie. Empezó a caerse pero logre atraparla justo a tiempo.

Mientras apoyaba la espalda contra la pared, me di cuenta de que una esquina del papel sobresalía del respaldo. Me agache para mirarlo más de cerca, se trataba de la esquina de un sobre, en realidad. Alguien había levantado el respaldo del papel, metiendo el sobre y dejándolo ahí. Pero no muy bien.

La emoción recorrió mi cuerpo ¿Podría ser esto a lo que Brewster se refirió en la sesión de espiritismo?

Contuve la respiración, levante el sobre y salí rápidamente de la habitación, donde el olor no era tan fuerte. No había polvo sobre el sobre y había encontrado lo que la policía no pudo descubrir. Estaba dirigida a Brewster en las colinas del lago oeste con la dirección de su casa ¿Tal vez? Y fue sellada hace tres semanas. Saque el contenido del sobre y casi pierdo los nervios por tercera vez esa noche.

No hay comentarios:

JUEGA^^