miércoles, 31 de marzo de 2010

Capitulo 25

Traducido por Sweet Angel

El día siguiente lo empecé con mi tradicional café latte… y una dosis cuádruple de mi te especial.

“¿No hay alguna forma para que te puedas salir de eso?” pregunto mi mama cuando la llame para preguntarle qué ocurriría si aumentaba la dosis.

“Nop.”

“Sophie, tengo un mal presentimiento de eso. Estoy realmente preocupada. Las dos sabemos que tu puedes manejarlo mejor que las personas normales pero la mala hierba todavía es toxica y tú no eres un hombre lobo completo. Además, incluso si bebes litros de eso, nadie garantiza que funcione. ¿Y he mencionado los efectos secundarios? Sudoración excesiva, alucinaciones, problemas del habla…” ella hizo una pausa, “… tal vez incluso la muerte.”

“No tengo elección,” dije, conteniendo un temblor. Seguramente la cosa que bebo a diario no me mataría,

“Estoy contando con mi mitad humana para poder sobrellevar el día.”

“Incluso tu padre tenía cuidado con la dosis,” dijo ella. “Y el era un hombre lobo completo. La calibramos bastante bien pero aun seguíamos poniendo una dosis baja. No tengo idea de lo que podría pasar si tomas demasiado.”

“Mama…”

“Esta es una mala idea,” dijo ella.

“Tal vez,” dije. “Pero hasta que tenga algo mejor que esto. Es el único plan que tengo.”

Colgué unos minutos más tarde, sintiéndome menos optimista de lo que me había sentido al inicio.

Pero ¿Qué otra opción podía tener?

Esa mañana, finalmente me había puesto en contacto con Adele, la cual se había quedado en el teléfono el tiempo suficiente para dejarme claro que nada a excepción de un certificado de fallecimiento con mi nombre en él, me podría disculpar de la reunión con las aerolíneas del Sudeste. Mi teléfono sonó con la llamada entrante de Heath lo cual no mejoraba las cosas.

“No voy a aceptar un no por respuesta,” dijo él. “Has estado trabajando muy duro últimamente. Necesitas un descanso; además, he estado planeando esta noche durante meses.”

“Pero Heath.”

“Nada de peros. Pasare a recogerte a las seis. Te amo.”

El colgó antes de que pudiera responder.

Llegue a la oficina a las seis, cargando mi maletín y un vaso de té en la mano.

“Buenos días,” dijo Sally fríamente, ajustándose el escote y barriéndome con la mirada. Llevaba unas sandalias de tira con plataforma y un mini vestido de spandex con un arcoíris de colores espeluznantes que la hacían parecer como si estuviera en una audición para remplazar a una de esas mujeres en bikini que aparecen en la lucha libre.

Yo, por otra parte, me había puesto mi mejor traje de Donnan Karan, con mis nuevas zapatillas marca Prada y unas nuevas medias de marca. Ahora, si pudiera usarlo todo el día sin convertirlo en un abrigo de piel, estaría bien.

“Buenos días, Sally.” Dije fríamente, caminando delante del escritorio con la barbilla en alto.

“Oh, estas aquí.” Dijo ella, “No te olvides de tu prueba.”

Me di media vuelta. “¿Mi qué?”

Sally guardo un vaso y un fajo de papeles en su escritorio, “Tú prueba de drogas.” Dijo ella, con un brillo de triunfo en sus ojos.

“Oh,” dije, levantando los papeles de su escritorio. Mierda, mierda, mierda. De todos los días para tener un examen de drogas, tenía que ser el día en que estaba tomando más mala hierba que hasta mi piel se estaba empezando a tornar verde.

“Y Adele quería que te recordara que la reunión es a las nueve.” Dijo ella, su voz sonaba venenosa, “Espero que estés lista.”

“Lo estoy,” dije. Exceptuando por algunas pequeñas cuestiones, como que el pelo de mis piernas ya era un cuarto de pulgada más largo y me había afeitado hace media hora. Era una lástima que usar la cera me causara crecientes problemas de piel, realmente necesitaba una alternativa de más larga duración. Pero la última vez, que lo había intentado. Me arrancaron la mitad de la piel de mi pierna izquierda, así que era un poco más que desconfiada del proceso.

Cerré la puerta de la oficina detrás de mí, tomé un gran trago de té, tome la navaja de afeitar y la loción que estaban en mi escritorio. Mis pantimedias se agruparon alrededor de mis tobillos, estaba empezando por rasurar la segunda pierna cuando llamaron a la puerta.

“Solo un momento,” dije, guardando la navaja en el cajón y acomodándome las pantimedias. No había conseguido subirme las medias por encima de las rodillas cuando la puerta se abrió y entro Adele.

“Me alegra ver que estas aquí,” dijo ella.

“No me lo hubiera perdido,” le conteste, corrí mi silla hasta la mesa para ocultar mis piernas desnudas y trate de subirme las pantimedias sigilosamente. Mi lengua se sentía un poco extraña, me di cuenta de que se sentía como cuando regresas del dentista. Deje de jalar mis pantimedias cuando me di cuenta de que una de mis piernas seguía cubierta de loción, así que trate de ocultar aun más mis piernas.

Adele asintió con la cabeza a la pila de papeles y a la taza que había en la esquina del escritorio, “Veo que tienes el aparato de prueba.”

¿Aparato? ¿Una taza de plástico clasifica como aparato? “Claro que sí,” dije brillantemente, sintiendo el hormigueo en la lengua. “¿No suele hacerse en un laboratorio?”

“Usualmente, pero con la reunión de hoy, ellos consintieron que nosotros lleváramos las muestras. Solo tenemos que tener testigos de las muestras.”

“¿Testigos? ¿Cómo alguien de un establo?”

“No,” dijo ella. “Solo necesitamos tener a alguien en el baño contigo.”

Personalmente, pensé que el protocolo parecía un poco ortodoxo, por decirlo menos pero ahora tenía otras cosas en mente. Además, se trataba de una especie de toma tú tiempo para la prueba, así que tal vez la podría aplazar hasta que el contenido de mi té especial saliera de mi sistema. “Hablemos de la reunión,” dije. “¿Cuál es el plan?”

Adele se encaramo sobre una de las sillas de mi oficina, “Les mostraremos nuestro historial de búsqueda de irregularidades y deficiencias.”

“Y les demostraremos cuánto dinero podemos salvarles,” termine.

“Exactamente ¿Tienes lista la presentación?”

Le di unas palmaditas a mi portátil, “Todo está aquí,” dije. Me había quedado despierta hasta las 2am, dándole los toques finales.

Adele sonrió, dejando mostrar una fina línea de dientes, “Maravilloso.”

“Ellos vienen a la oficina ¿No?”

“Ellos estarán aquí a las nueve y quince,” dijo Adele, “Nos encontraremos en la habitación de Bluebonnets y luego almorzaremos en Sullivan.”

“Suena bien,” dije torpemente, pensando que sonaba de una manera distinta pero podía pensar alrededor de un millón de cosas que hubiera hacer como hacer paracaidismo en la Antártida, caminar sobre piedras ardientes, depilarme las líneas del bikini, todo era preferible a hacer la presentación hoy. Sobre todo si la tendencia de que se me durmiera la lengua continuaba.

Adele me dio una mirada penetrante, “¿Estás bien?”

“Bien, bien,” dije tranquilamente. Estaba a punto de convertirme en una criatura de cuentos de hadas, con las piernas sin afeitar, pero aparte de eso, todo era color de rosa.

“Bueno, encantada de tenerte en el equipo,” dijo Adele. “Todos tenemos que estar en buena forma hoy, ya que esta es una cuenta importante.” Ella se inclino hacia adelante, mirándome con sus ojos azules. “Acaban de abrir una oficina en la esquina, si perdemos esta cuenta…”

Oficina esquinera, asociación.

“¡Hagámoslo!” dije, luchando por hacer funcionar bien mi lengua.

“Te veo a las nueve y cuarto, entonces,” dijo ella, dándome un guiño antes de salir caminando fuera de la oficina, dejando la puerta abierta, desafortunadamente.

Trate de caminar hasta la puerta con las medias en los tobillos, cerré la puerta rápidamente antes de correr hacia el escritorio para terminar de afeitarme las piernas. Limpie la hoja con un pañuelo de papel y guarde la navaja en el cajón. Luego cambie de opinión y la escondí en mi bolso, en caso de que al empezar la reunión me empezara a poner peluda. Mi lengua se sentía extraña, pero hasta el momento, muy bien, sobre todo porque no eran circunstancias normales, con la luna llena y el equinoxio a la mano, ahora podría ser un lobo completo. El té, gracias a dios, estaba funcionando.

Tome otro trago del amargo té especial y repase mi presentación por última vez. Estaba a punto de acabar de afeitarme mientras tomaba otro trago de té cuando Lindsey llamo.

“¿Hola?”

“¿Qué pasa con tú voz?”

“¿Pegna me?”

“Sophie ¿Estas tomada?”

“No,” dije, luchando por controlar mi lengua. “¿Qué quieres decir? Estoy bien…”

“Bien. Solo llamaba para desearte suerte en la reunión,” dijo ella. “He oído el rumor de que si todo va bien, tendrás un puesto en la asociación.”

“Eso es lo que dice Adele, de todos modos,” dije. “A propósito, gracias por ayudarme con esto. No hubiera podido hacerlo sin ti.”

“No te preocupes,” dijo ella. “Y mientras tu cortejas a los grandes perros, yo mirare qué más puedo averiguar de Ted Brewster.”

“Un millón de gracias,” dije.

“¿Todavía saldrás con Heath esta noche?”

“Aun no lo sé,” dije.

Lindsey se quedo callada por un momento. Luego dijo, “¿Estás segura de que estas bien? Suenas un poco extraña.”

“No, estoy bien,” dije.

“Probablemente, solo necesitas más café.”

No sabía que decir. La verdad era, que necesitaba mucho más que café.

“Bueno, tengo que correr. Tu puedes hacerlo, Sophie.”

“Daré lo mejor de mí.”

Después de colgar, me hice un último retoque con la navaja, recogí mi laptop y puse cuatro bolsas de té en mi vaso. Luego, revise mi reflejo en la ventana de mi placa de vidrio, no estaba mal. Considerando, que tenía alrededor de dos galones de mi te especial y que normalmente estaría caminando en cuatro patas por ahora. Me dirigí a la sala de conferencias, deteniéndome en el camino solo para llenar mi vaso de agua caliente.

Adele ya estaba lista en la sala de conferencias, la cual, como cualquier otra habitación de “Withers y jóvenes,” estaba decorada como una sala de negocios de color beige, con una pantalla desplegable para las presentaciones. Mi jefe estaba acompañada por una mujer sureña del departamento de contabilidad.

“Sophie ¿Conoces a Koshka?” dijo Adele mientras caminaba por la sala.

“Creo que te he visto en las salas,” dije, dándole la mano. Ella sonrió y fijo sus grandes ojos verdes en mí, y mi nariz se arrugo. Podía decir que esta era una de esas mujeres, que tenían la casa llena de gatos. El olor a amoniaco casi pasaba por encima de mí. Efectivamente, el hombro de su traje rojo, el cual estaba ligeramente arrugado, tenía pelo de gato.

“Encantada de conocerte,” dijo ella, mirándome fijamente.

“De igual forma,” dije, pero algo me decía que ella y yo nunca podríamos llegar a ser mejores amigas.

Ella me siguió mirando y comencé a sentirme acomplejada ¿Habían empezado a brotar los bigotes?

“¿Tengo algo en la cara?” pregunte, luchando por hacer funcionar mi lengua correctamente. Esta realmente se sentía como si hubiera acabado de salir del odontólogo.

“No. Tus ojos son de un color inusual, eso es todo.”

Si, dorados como los de un hombre lobo al igual que Tom, “Gracias,” dije. “Eso creo.”

“¿Por qué no disfrutan de la comida antes de que ellos lleguen?” dijo Adele, señalando la tabla con sus bien cuidadas manos. La gran mesa redonda estaba cargada de Croissants, fresas, una jarra de café y una gran variedad de panecillos.

“No importa si lo hago,” dije. Tal vez la comida podría ayudar a contrarrestar los efectos secundarios del té especial. Cogí un croissant de chocolate y conecte mi laptop.

Me excuse con un último viaje al baño imaginándome que podría afeitarme mientras pudiera en una rápida sesión con mí máquina de afeitar, regrese a la sala de conferencias.

“¿Listas señoritas?” dijo Adele, con una mirada depredadora en la cara.

“Nunca he estado mejor,” mentí, con la mitad del croissant atorado en mi boca y tratando de masticar sin sacar la lengua, la cual se sentía como una pelota de caucho. Tome un gran trago de mi té hirviendo y cerré los ojos, tratando de calmar los escalofríos que recorrían mi cuerpo, instando a que la naturaleza siguiera su curso.

¿Podría aguantas otras tres horas?

¿Tenía opción?

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JUEGA^^