sábado, 3 de abril de 2010

Capitulo 26

Traducido por Sweet Angel

Sally llego con el equipo de las aerolíneas del Sudeste a las 9:20, ellos cayeron sobre el plato de golosinas como una manada de lobos hambrientos. Bueno, probablemente no era la mejor analogía. Pero ellos hicieron mucha mella con el montón de pastelitos mientras hacían bromas con Adele y dejaban calentar su cuerpo en el terreno de juego. Recogí los restos de mi croissant, asintiendo vigorosamente con la cabeza mientras la mujer de al lado me hablaba sobre el triatlón que había terminado la semana anterior. Estoy aquí para decirles, que cuando tratas de una manera desesperada que no te broten colmillos y piel, es un poco difícil perderse en una discusión sobre los neumáticos de una bicicleta, el crecimiento de algas en el lago y la deshidratación.

El coctel de olores asalto mi nariz, lo que hacía más difícil concentrarme en el triatleta que estaba a mi lado el cual era un gran fan del desodorante Secret, y alguien en la sala, no podría decir cual no se había bañado después de su entrenamiento. Una de las mujeres de la habitación estaba enamorada, podía recoger el olor a acre de la infatuación y otro estaba envuelto en un suave aroma a bebe. Tome otro sorbo de té y luche por hacer parecer que no había nada más interesante que los detalles que me estaba dando esa mujer sobre un programa de entrenamiento aunque estaba convencida de que el cabello me seguía creciendo mientras ella me hacia una descripción de la rodilla que se había lesionado recientemente y cruce las piernas.

“¿Dónde te hiciste las uñas?”

“¿Qué?” dije, mirando al triatleta el cual me estaba mirando las manos. Uh-ho. Mis uñas estaban por lo menos un cuarto de pulgada más largas que en la mañana. Cogí mi té y tome un pequeño trago. ¿Iba a convertirme en un hombre lobo a mitad de la reunión?

Deje el vaso, “Manos felices,” dije con voz ahogada.

“¿Son reales?” dijo la mujer, tomando mi mano. Entonces me di cuenta de que más cabellos rojizos habían empezado a brotar.

Tire de mi mano nuevamente, y el triatleta me dio una mirada divertida. Afortunadamente, en ese momento, Adele dijo, “¿Lista, Sophie?”

Le sonreí con los labios cerrados, así que mis dientes, los cuales habían empezado a crecer cada vez más, no se vieran y él asintió inexpresivamente. Me puse de pie, un murmullo recorrió la habitación. Cogí mi vaso y tome otro trago de mi té.

“Es bueno que el habito del café haya llegado hasta aquí,” bromeo el director general, de manera elegante, arreglándose su traje gris.

“Te, en realidad.” Le sonreí, preguntándome porque su olor era diferente.

Ahumado, de algún modo, pero no como el humo de cigarrillos. Más parecido a una fogata, “Me mantiene humana,” dije.

“Cualquier cosa que te funcione,” dijo él, levantando su copa como si fuese a realizar un brindis.

Mientras terminaba de arreglar el proyector, Adele se lanzo a la cancha. “Ahora, Sophie les pondrá una presentación que creo que les mostrara por que Withers y jóvenes es la empresa adecuada para las aerolíneas del sudeste.”

Estaba enchufando el proyector cuando algo se rompió en mi dedo, “¡Ouch!”

Adele levanto la cabeza para poder mirar alrededor, “¿Todo está bien?”

“Juro que eso me mordió,” dije señalando el extremo del cable. Mire hacia arriba y me di cuenta de que toda la sala me estaba mirando ¿Era esto a lo que mi mama se refería cuando dijo efectos secundarios? “Lo siento,” murmure y volví a recoger el cable.

“Bueno ahora que todo está bien,” dijo Adele con voz fría, “Les venía diciendo…”

Me agache e investigue el extremo del cable pero se veía normal, nada de dientes. Lo enchufe y me recosté, mirando los pequeños pelillos de mis piernas que sobresalían de las medias de nylon pero ¿Qué iba a hacer? ¿Preguntarles a todos si tomábamos un descanso de diez minutos mientras iba y me afeitaba las piernas?

Mientras Adele seguía hablando, tome otro sorbo de té y mire alrededor de la habitación. Mis ojos se deslizaron pasando del señor Armani al director y luego se deslizaron hacia atrás.

¿Era mi imaginación o él tenía cuernos?

Estaba mirándole la cabeza, tratando de identificar, tratando de distinguir si se trataban de unos desafortunados mechones o si eran un par de cuernos cuando Adele me toco el hombro.

“Sophie.”

Di media vuelta. “¿Qué?”

“Estas de pie,” siseo ella, con sus intermitentes ojos azules.

“Oh. Por supuesto.” Arrastre las palabras, dirigiéndome a toda la sala, mis ojos seguían pegados a la cabeza del director. Eran cuernos, estaba convencida de eso. Y sus ojos eran azules. Llamativos, en realidad. No tan llamativos como los cuernos, aunque…

“Gracias a todos por venir,” dije, forzando a mis ojos a alejarse de la cabeza del director. Koshka se quedo mirándome, con sus ojos verdes sin pestañear. “De lo que me gustaría hablar hoy es de lo que Withers y jóvenes puede hacer para ayudar a las aerolíneas del podeste… Quiero decir Sudeste… Las aerolíneas funcionen con mayor eficiencia.”

Me gire hacia la pantalla y moví la lengua un par de veces, tratando de someterla. Si tan solo pudiera hacerlo a través de esta presentación…

La primera diapositiva apareció en la pantalla, y empecé a través de esta, “Vamos a empezar a través de unos casos a través de su historia…” Mi lengua se deslizaba de vez en cuando, pero me las arregle para mantenerla bajo control y en realidad estaba empezando a sentirme bien. Las preocupaciones de mi mama parecían ser totalmente infundada ¿Por qué no había intentado subir la dosis antes? Entonces no tendría que salir de la ciudad cuatro veces al año, de hecho, no tendría que transformarme del todo. Tome otro sorbo de té y mande la siguiente diapositiva.

Y ahí fue cuando comenzaron los flashes de calor.

Ahogue un gruñido. Había empezado mi camino a través de los dos primeros casos y tenía a toda la sala asintiendo con la cabeza incluyendo al director general, cuyos cuernos ahora eran una pulgada más largos y ¿Por qué yo era la única que me daba cuenta? Pero ahora, sentía como si mi piel estuviera ardiendo.

Hice una pausa para beber otro sorbo de té pero eso solo hizo que las cosas empeoraran. Pronto, mi espalda estuvo empapada de sudor y mi concha de seda parecía estar aferrándose a mi cuerpo. Podía sentir una gota flotando en la punta de mi nariz. Por el rabillo del ojo, el cable de la computadora se movió, y podría jurar como el inicio del enchufe se esforzaba por salir.

“Eso es lo que puede,” dije, señalando a la pantalla e ignorando el cable, el cual ahora parecía estar retorciéndose como una lombriz.

“¿Sophie?” Adele me estaba mirando de una forma extraña.

“¿Si?”

“¿Estás bien?”

“Bien” mentí, “Muy bien,” repetí, luchando por pronunciar bien. Me limpie la frente y pase la lengua sobre los dientes. Mierda. Eran más largos que antes.

Me agache para coger el vaso y bebí el té al tiempo que me di cuenta que el pelo de mis piernas era mucho más largo, y podía sentir la comezón bajo mi piel. Mire la pantalla. Yo no iba a hacerlo después del almuerzo, pero si tan solo pudiera conseguir que a través de la presentación…

Mientras recorríamos el último caso, me esforzaba por no mirar los cuernos del director general o el cable que se retorcía, algo comenzó a maullar.

Me detuve a mitad de la oración.

“¿Sophie?” Se me quedo mirando Adele.

Empecé de nuevo, pero también lo hizo el maullido. Parecía provenir de la esquina, estire la cabeza para mirar, no había nada.

“Soy yo,” dije. “¿O hay un gato aquí?”

Todos me quedaron viendo incapaces de comprender incluyendo al director de delgados cuernos lo cual me llevo a la conclusión de que yo era la única que lo había oído. Pero el olor a gato se hacía definitivamente más fuerte. Mire a Koshka ¿Eran sus ojos diferentes?

Dios ¿Qué me estaba pasando? Tal vez mama tenía razón después de todo, y el te especial no era solo una idea extrema. Aunque se sentía como si la conferencia estuviera a 150º ahora, así que tal vez no se calentara el adjetivo correcto. Algo me hizo cosquillas en el mentón y me di cuenta de que estaba babeando.

Querido dios. Me estaba brotando pelo, creciendo los dientes, balbuceando, escuchando gatos imaginarios y babeando, al frente del mayor cliente posible que había tenido alguna vez. No me atreví a mirar a Adele pero podía sentir sus ojos clavados en mí mientras sudaba al final de la presentación.

Por fin, finalmente había llegado a la última diapositiva, hablando más y más fuertes en mi intento de acallar al gato. Koshka se me había quedado mirando con sus ojos verdes sin pestañear y los cuernos en la cabeza del director general parecían brillar a la luz fluorescente. El cable seguía tratando de liberarse, una o dos veces, estaba segura de haber gruñido.

Avance por los últimos puntos de la conferencia lo más rápido que pude, “¿Alguna pregunta?” pregunte, rezando fervientemente por qué no hubiera ninguna. O que si la hubiera, no fuera sobre mi balbuceo súbito o mi babeo.

“Creo que lo has cubierto todo,” dijo el director general y podría haberle besado con cuernos y todo. Ahora que lo pensaba, el era muy sexi incluso con esas cosas que le salían de la cabeza. No tan sexi como Tom, aunque…

Me sacudí a mi misma y le di al Armani diablo sin dientes, con la esperanza de babear menos una sonrisa, “Muchas gracias.”

Evitando los ojos de Adele, corrí hasta mi asiento, limpiándome el sudor que tenía en la frente.

Solo eran las 10:30. La reunión estaba programada para durar una hora más, luego vendría el descanso para el almuerzo.

Me pase la lengua por los dientes y tome otro sorbo de té, tratando de ignorar el sonido del gato maullando de la esquina. No había forma de que fuera a llegar tan lejos.

“¿No es esto lo que ocurrió durante la auditoria de Prevco, Sophie?”

Gire la cabeza hacia Adele, la cual me miraba expectante, el cable dio un último tirón y salió de la pared, luego empezó a retorcerse hacia mi pie izquierdo.

“¿Pegdoneme?”

“La auditoria de Prevco. Les estaba hablando de los problemas en la materia fiscal.”

“Oh. Oh, sí.” Dije, levantando el pie que me había mordido el cable, estaba segura de eso y asentí con la cabeza como un muñeco.

Adele se quedo callada, esperando a que continuara. Me seque la frente con una servilleta de papel. Prevco. Prevco ¿Qué diablos era Prevco?

Entonces lo recordé. Algo sobre la evasión de impuestos… “Tenían que salir de un buen apuro si mal no lo recuerdo.” El cable se acerco más y yo trate de alejar aun más los pies.

“Tenía la esperanza de que pudieras contarnos un poco más de eso,” dijo Adele fríamente.

“En realidad, no me estoy sintiendo muy bien ahora tendré que excusar yo excusarme por un minuto.”

Y mientras Adele y el director general con cuernos se me quedaban viendo, tome mi bolso de Kate Spade y corrí hacia el baño. No podría jurarlo, pero el cable parecía estar decepcionado.

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JUEGA^^