domingo, 4 de abril de 2010

Capitulo 27

Traducido por Kat
Sally se estaba pintando los parpados de rosa mientras yo corría de su escritorio al baño de mujeres. Un momento después, la puerta del baño se cerró detrás de mí, y mire debajo de las puertas del baño, pero no se veía ningún par de pies. Estaba sola.

Luego me pose frente al espejo.

Si había alguna pregunta acerca de mi capacidad de continuar la reunión, fue respondida en el momento en que me mire a mí misma en el espejo. Arroyos de sudor vertidos por toda la cara y la blusa sudada se pegaba a mi pecho. Ick. Pero eran aun más preocupantes los colmillos que sobresalían por debajo de mis labios. Y no habría cuchilla de afeitar en el mundo capaz de mantener al margen el vello de mis piernas o las patillas que estaban brotando en mis mejillas.
En resumen, la única manera en que podía volver a esa sala de conferencias era con una bolsa de papel sobre mi cabeza. Y a partir de la sensación de mi piel encrespada en las mangas de mi traje, incluso la bolsa no sería suficiente.

Sequé el sudor de mi cara y abrí mi blusa un poco más, estaba preparada para enfrentar a Sally. No había nada que pudiera hacer con respecto Adele que acababa de informar a Sally, la noticia de mi enfermedad repentina. Después de mi balbuceo y babeo repentino, apostaría que no sería una sorpresa. Pero antes, ya era hora de hacer frente a esas patillas para que yo pudiera salir del edificio sin aterrar a mis compañeros de trabajo.

Saqué mi bolso y agarré una navaja, a continuación, enjaboné mis mejillas. Había terminado el lado derecho y estaba a punto de hacer frente a la izquierda cuando la puerta del baño se abrió y el olor del almizcle llenó la habitación de baldosas.

Sally.

Guarde la maquinilla de afeitar de nuevo en mi bolso y salpique agua en mi cara mientras ella paseaba por el baño. Me miró por el rabillo del ojo, los colores del arco iris en su vestido parecían estar girando.

"No te ves tan caliente", dijo con una sonrisa maliciosa en su rostro.

"En realidad, estoy ardiendo. Tengo una fiebre muy alta", dije, pegada a mi bolso y tratando de mantener la parte peluda de mi cara apartada de ella. "¿Adele te dijo que tuve que salir temprano?"

"Ella me dijo que si algo salía mal con esta cuenta, rodarían cabezas", dijo Sally con voz ominosa.

"Estoy frita."

"¿Perdón?"

"Enferma", dije con un esfuerzo, poniendo mi bolso por encima del hombro. "Me dirijo al médico. Dile que lo Tiento... lo siento... que tenía que salir temprano."

"Sólo hay una cosa que necesito que hagas antes de ir", dijo.

"¿Qué?"

Levantó un vaso de plástico. "Adele dijo que tenías que hacerlo hoy."

"Ahora mismo, tengo una fiebre como de cien e ir a un laboratorio no es del tipo de cosas que suelo hacer"

Ella se cruzó de brazos y se apoyó contra la pared de azulejos, con su vestido girando alrededor de ella. "Es una nueva compañía".

"Suena como una empresa que necesita una auditoría de procedimientos."

“Puedes discutir esto con Adele más tarde. En este momento, necesito una muestra. Prometí que las tendría todas en el laboratorio esta tarde."

"Lo haré mañana", le dije. "En el laboratorio".

"Como he dicho, tu puedes hablar con Adele al respecto. Sólo estoy haciendo mi trabajo."

"Pero..."

"Sólo te tomará un momento. Voy a esperar."

Momentos después en el coche, mi piel se sentía como las líneas de estacionamiento que se deslizaban alrededor del hormigón como serpientes. Estúpido hombre lobo. Pero había conseguido que en la reunión predominara mi parte humana.

Me tomó tres intentos conseguir que el auto encendiera. Yo no estaba en condiciones para conducir, pero con mis colmillos y patillas germinando, probablemente era la única opción; las probabilidades de conseguir un taxi en la parada para mí en este momento eran bastante bajas. Era más probable que pudiera conseguir transporte con el control de animales.

Yo todavía estaba furiosa por que ¡Sally se había quedo parada mientras orinaba en una taza! Por supuesto, el tiempo extra que me había dado me dio la oportunidad para afeitar la patilla restante.

Pero aun así.

Me recordé que la humillación del recipiente de plástico con Sally al pie de la puerta estaba bastante bajo en la lista de problemas en este momento. Quiero decir, mi mamá estaba arriba con cargos de asesinato, Lindsey estaba saliendo con un hombre lobo, y el aniversario con mi novio estaba cercano. Además, mis manos estaban transformándose rápidamente en patas.
Por no mencionar el hecho de que una empresa de análisis de drogas ya tenía mi muestra de orina.

Me seque la cara y la desvié al garaje de estacionamiento, solo faltaba un hombre en un bikini. Al menos creo que llevaba puesto un bikini, porque yo estaba convencida de que el director de las aerolíneas del sudeste tenía cuernos, así que no estaba segura de nada en ese momento. Deje de pensar en mis alucinaciones de té, y busque mi vaso ya que lo necesitaba para evitar la transformación por lo menos durante otros diez minutos y me di cuenta de que lo había dejado en la sala de conferencias.

Mierda.

Me aferré al volante. No sólo había dejado mi té atrás, sino que también mi cajón estaba repleto de bolsas de mi té especial. Y yo apostaría mi último centavo a que Sally lo sabía.

¿Podría irrumpir de nuevo esta noche y deshacerme de la caja? Demasiado arriesgado. Nunca lo hice más allá de la gente de seguridad e incluso si lo hiciera, ¿Cómo iba a hacer funcionar el ascensor?

Antes de que pasara el punto de no retorno en el garaje, agarré el teléfono y le marque Heath.

"¿Hola?"

"Cariño, voy a tener que cancelar." Dije pero salió más como un "canthelar".

"¿Qué?"

"Estoy enferma," dije. "Voy al médico."

"Sophie, ¿Qué suenas horrible? Suenas horrible."

“Te llamaré cuando pueda ", le dije. "lo thi…thiento. Te quiero."

"Sophie..."

"Te llamo más tarde... me tengo que ir," gruñí, y colgué mientras todavía podía. Pobre Heath. Había estado planeando esta noche durante meses, y le rompí el corazón cancelando en tan corto plazo, pero ¿Qué podía hacer? ¿Ir en cuatro patas? Seguro que le daría un nuevo significado a la frase de estilo perrito. Estúpidos genes de hombre lobo.

Arroje el teléfono a mi bolso y conduje por el estacionamiento cuando volvió a sonar. ¿Heath? No, el número era de Withers y jóvenes. ¿Adele? Sería mejor que él. Lo agarré con una mano la cual estaba empezando a parecerse más a una pata que a una mano. Una pata muy bien cuidada, pero sin embargo una pata.

"¿Hola?" gruñí.

"¿Sophie?"

"¿Qué?"

"Soy Lindsey. ¿Qué pasa con tu voz? Sally dijo que parecía que fueras un pavo frío o algo así."
Sally de nuevo. Ella me habría descuartizado si pudiera. "Estoy enferma", murmuré. Quería colgar el teléfono. Tenía que hacerlo.

"¿Tú qué?"

Luché para pronunciar mis palabras. "Enferma, con Fiebre y una rana en la garganta."
“Parece algo más grande que una rana. "

"Voy al doctor."

"¿Necesitas que te lleve al hospital?"

"No" Hombre lobo, me acordé de repente. Había dejado el vaso en la sala de conferencias. Pero peor aún, había dejado la caja de bolsitas de té en mi escritorio. "Lindsey".

"¿Qué?"

"El té. En mi escriporio".

"¿El té? Sophie, ¿De qué estás hablando?"

"El téeh de mi mamá está en mi escriporio. Deshazte de él."

"¿Por qué? Ah, cierto... tú estás preocupada por la prueba de drogas." Hizo una pausa. "¿Que tiene el té?"

"No importa “jadee mientras tiraba del coche en el garaje del estacionamiento... Cerré los ojos, y sentí como una onda pasaba a través de mí. No podía esperar mucho más tiempo. "Me tengo que ir", ladré, y pulsé el botón de colgar con una garra pintada.

Dos minutos más tarde le di un codazo a la puerta del mercedes, la cerré con mi nariz, hurgué el botón de bloqueo de mi llavero con una garra, y empujé las llaves detrás de la cubierta con mi pata.

Sólo esperaba que nadie le prestara atención a las cámaras de seguridad.

Si alguna vez tuviera la mala fortuna de volver transformarme en Austin, había decidido que esperaría agachada detrás de un contenedor de basura en el callejón al lado de mi edificio, que era mejor para hacerlo que en un garaje de estacionamiento del centro.

Habían pasado dos horas desde que había escuchado el llamado de la naturaleza, y el sol todavía estaba alto en el cielo. Demasiado alto, realmente no estaba segura si era por los efectos residuales del té o por el abrigo de piel natural, pero el callejón se sentía más como el Valle de la Muerte que una calle de la ciudad de Austin. ¡Si hubiera logrado evitar el cambio hasta que yo hubiera llegado a mi apartamento!, me dije. Por desgracia, en mi estado actual, no había manera de pasar al portero, y mucho menos darle un puñetazo al botón del ascensor correcto y desbloquear mi desván. No importaba el hecho de que se viera raro, ni siquiera podía sostener una tecla.

Nunca te das cuenta de lo útil que son los pulgares hasta que no los tienes, supongo.

Por el lado positivo, los otros efectos secundarios del té parecían haber desaparecido, no había peatones con cuernos deslumbrantes, ningún objeto inanimado me había mordido, y el sudor había disminuido de galones a litros. No podía decir lo mismo acerca de la lengua, sin embargo, se sentía bien, pero es difícil hablar cuando eres un lobo.

Fui al otro lado del callejón, lejos del contenedor, y me acosté en el lugar más limpio que pude encontrar. Exactamente ¿Que había en el depósito de basura para hiciera que oliera tan mal? Me cubrí la nariz con una pata. Sé que la mayoría perros les encanta revolcarse en cosas que huelan mal, pero nunca he compartido la fascinación canina por las sustancias orgánicas repugnantes. Por otra parte, la mayoría de los perros no pagan depilaciones profesionales con cera, tampoco.

Si no hubiera habido tanto frenesí en la prensa últimamente, podría haber trotado por casualidad hasta la zona verde, donde al menos podía caminar sin asustar a la gente del lugar. Pero con la manada cerca y los camiones de control de animales que había visto rondar por las calles, yo estaba recelosa de mostrar mi cara peluda alrededor de la ciudad hasta que el sol se pusiera. Después de la semana que había tenido y teniendo en cuenta que hoy era lunes, un viaje a la perrera sería simplemente la punta del pastel.

Estaba rascándome los cuartos traseros controlando las pulgas, cuando una puerta se abrió.
Corrí detrás de una papelera vacía y vi a un joven latino abrir el contenedor y lanzar una bolsa de basura fresca en él antes de desaparecer de nuevo en el edificio.

Sin cerrar el contenedor de basura.

Si el olor era malo antes, ahora era diez veces peor. Contuve la respiración y retrocedí al último rincón del contenedor de basura, pero una brisa traía el olor hacia mi dirección, entonces se arremolinaba alrededor del callejón sin salida.

Yum.

No había manera de que yo fuera capaz de permanecer en este callejón hasta la noche.

Estaba acostada en un pequeño callejón que daba a la calle, pero el contenedor lo ampliaba a un posible puesto de atraque. Estaba a solo seis cuadras de Caminata del Lago Lady Bird; si me guiaba por los circuitos para bicicleta; y me pegaba a los arbustos, podría ser capaz de cruzar el puente y llegar al Parque Zilker sin atraer demasiado la atención. ¿Por qué el Parque Zilker? Bueno, venden unos excelentes conos de nieve, pero eso no va al caso, porque aquella tarde estaba más interesada en la zona verde. Si pudiera llegar allí y permanecer fuera de la pista, las únicas personas que realmente corro el riesgo de ver es la gente sin hogar que acampa en el bosque.

Por desgracia, los seis bloques estaban llenos de coches por no mencionar a los peatones y los coches de control animal, dos de los cuales yo había observado patrullando regularmente.

Dudé, ya que vi una manada de mujeres empresarias por la acera. Pug. No había manera de que pudiera pasar por la acera sin ser vista.

Pero una brisa fresca me recordó que no había manera de que pudiera pasar las próximas dos horas en el callejón.

Esperé hasta que el grupo de mujeres se volvieran hacia una calle lateral. Después de todo, ¿Qué tengo que perder? Simplemente no podría ser mucho peor.

¿O sí?

Después de una rápida charla mental recordé que había algunos perros muy amistosos en el refugio la última vez que lo había visitado.

Dos minutos después, un hombre con mocasines y pantalones Sansabelt miraba como un lobo con las piernas desnudas iba al galope por la calle Colorado, se estrello contra el parachoques de un camión de control animal.

Me sacudí a un lado justo a tiempo y corrí lo más fuerte que pude. Pero un momento después, algo fuerte se hundió en mi nalga izquierda.

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JUEGA^^