viernes, 16 de abril de 2010

Capitulo 30

Traducido por Sweet Angel

La maquina contestadora estaba parpadeando cuando me quede en la sala media hora más tarde. Cerré la puerta, rompí la bolsa y la arroje a la basura, el olor todavía zumbaba a través de la tapa cerrada antes de que mirara el reloj. Ya eran las nueve y media.

Un buen empleado llamaría a Adele para averiguar si todavía tenía trabajo con o sin asociación, después de pasar media hora cojeando con una bolsa de basura, la cual olía a un cruce entre un contenedor de basura y el baño de hombres, no era mi prioridad. No estaba segura de cómo pero me las había arreglado para atravesar el parqueadero y subir las escaleras sin encontrarme con ningún conocido. Ahora estaba lista para tomar una copa, un filete y un baño muy, muy caliente, no necesariamente en ese orden.

Mientras la bañera se llenaba, me limpie las cosas más asquerosas con una toalla y me dirigí a la cocina. Abrí la nevera, con la esperanza de que hubiera un poco de carne asada, encontré una gran olla llena de sopa y unas galletas de soda al lado de esta.

¿De dónde había salido eso?

Abrí la tapa y olfatee; era sopa de pollo. De Heath; su esencia estaba por todo lado.

Puse la sopa de regreso en la nevera y busque en vano los embutidos frescos. Finalmente, me di por vencida y fui por la carne seca. Sentí un nudo en el estomago mientras servía té, no el “matalobos”. Mi mente seguía regresando a la sopa de pollo que estaba en la nevera. Le había dicho a Heath que iba a ir al doctor ¿Sera que él pensaba que yo estaba en el hospital? ¿Por qué no había dejado una nota? Tendría que llamarlo para decirle que estaba bien. Pero desde que no podía soportar en la misma habitación conmigo, había decidido que el baño era la mayor prioridad. Lo llamaría tan pronto como hubiera terminado.

Había llevado mi taza de té al baño y me metí en el baño de burbujas, en caso de que se lo estén preguntando, el agua caliente sanitaria en las heridas de hombre lobo dolían como un demonio cuando el teléfono sonó.

Tuve la tentación de no contestar pero en caso de que fuera una buena noticia, a lo mejor le habían quitado los cargos a mi madre; tal vez la nada de Houston se había ido a Saturno; tal vez Lindsey se había enamorado de un agradable humano; o tal vez había ganado un puesto en la cámara de compensación. Me salí del agua y corrí a coger el teléfono.

Era Lindsey.

“Hola,” dije, deseando haberme quedado en la tina.

“¡Sophie! ¡Regresaste! ¿Estás bien?”

“Estoy bien pero estaba tomando un baño ¿Te puedo llamar ahorita?” Un charco se estaba formando en mis pies y había empezado a temblar. Por mucho que me agradara Lindsey, estaba deseando que la comunicación se cortara.

“Heath me llamo ayer por la noche, estaba frenético.”

“Vi la sopa de pollo que dejo ¿Cuándo estuvo aquí?”

“El fue directo a tu casa después de que lo llamaste. Entonces me llamo lleno de pánico. Tu carro estaba ahí pero tú no.”

“¿Cómo entro?”

“El administrador del edificio le abrió la puerta. El pensó que podrías estar… bueno, inconsciente. Sonabas terrible por el teléfono.”

“Lo sé,” dije.

“Luego llamó a los hospitales e incluso pensó en ponerse en contacto con la policía.”

Me trague un pedazo de cecina de res y casi me ahogo. “¿Llamo a la policía?”

“Le hable de que desistiera de la idea. Supongo que finalmente se rindió y se fue a su casa.”

Mis ojos se deslizaron a la nevera y pensé en la olla llena de sopa de pollo.

“Pero ¿A dónde fuiste?” pregunto ella.

Porque, estaba esquivando a un perrero y peleándome con un montón de hombres lobo. Incluyendo a Tom. Pensé en ese beso húmedo y la culpa se adueño de mí. Había traicionado a mi propia amiga. Por no hablar del novio que me había llevado la sopa de pollo.

“Fui al hospital,” dije. “Para averiguar que estaba mal conmigo.”

“¿Sin tu carro?”

Oops. ¿Cómo había llegado hasta allí si mi carro seguía estando en el parqueadero? “Tome un taxi,” improvise. “No estaba segura de poder conducir hasta allí.”

“Tomaste un taxi,” dijo ella, en un tono de voz que no sonaba exactamente convencida, “Y estuviste en el hospital toda la noche.”

“Tuve que esperar mucho tiempo,” dije sin convicción.

Ella soltó un bufido.

“Ellos me tuvieron un rato esperando. Bajo observación. Creo que estaba deshidratada o algo.”

“Uh-huh,” Lindsey sonaba un poco escéptica, “Así que ¿Ya le contaste todo eso a Heath?”

“Todavía no,” admití.

“Bueno, probablemente deberías. Hable con él hace cinco minutos. Ya me ha llamado seis veces esta mañana y tres veces al trabajo.”

“Maravilloso.”

“Si yo fuera tú, lo llamaría lo antes posible,” dijo ella.

Tome otro bocado de carne seca y mire al baño. Había esperado posponer todo el asunto de las llamadas y mentiras por lo menos hasta que me hubiera podido bañar y sacar toda la mugre del pelo. Un picor se empezó a extender por la parte posterior del muslo, me gire y me rasque. “¿No podrías llamarlo por mí?” le pregunte con la boca llena de carne seca.

“Nop. El no lo creerá hasta que lo oiga de ti. Aun así, no estoy segura.”

“¿Al menos podrías decirle a Adele que sigo enferma?”

“Oh, sí. Casi me olvido de ella.”

“¿Qué pasa con ella? ¿Se enloqueció?”

“Le dije que tenias mucha fiebre. ¿Ella dijo algo sobre un enchufe que te mordió?”

Me sonroje. “Alucinaciones. Fiebre alta.”

“Sally…” Lindsey se fue apagando.

“¿Sally, que?”

“No importa,” dijo ella rápidamente. “Le diré a Adele que sigues enferma.”

“Gracias,” dije.

Había un zumbido y Lindsey dijo, “Me tengo que ir, hay clientes. Llámame más tarde ¡Y no dejes a Heath esperando!”

Colgué y me dirigí a la bañera. No me importaba lo que Lindsey pensara; la llamada a Heath tendría que esperar hasta que me hubiera sacado toda la basura.

Un picor estallo en mi estomago ¿Habría vuelto a coger pulgas? Con todos los perros que habían en el camino, no me sorprendería. Otro picor empezó a recorrerme la espalda, me di la vuelta para poder rascarme.

Tal vez debería añadir unas cucharadas de poleo al baño.

Arranque otro pedazo de carne seca, deje caer la toalla y me gire para entrar en la bañera. No fue hasta que sumergí un pie en agua caliente que me alcance a ver en el espejo y grite.

Todo mi cuerpo estaba cubierto de ronchas rojas.

Mierda.




Me quede mirándome en el espejo, observando las marcas rojas que cubrían mi cuerpo y resistiéndome al impulso de arrancármelas de la piel. Entre las marcas de mordiscos y ronchas, parecía como si las últimas doce horas me las hubiera pasado jugueteando con vampiros y otras clases de monstruos. Si fuera a trabajar con este aspecto, solo podría imaginar los rumores de que estuve volando el viernes.

¿De dondé pudieron haber venido estas ronchas? ¿Podría ser una reacción del lametazo de Escuálido? Me estremecí solo con pensar en eso pero las heridas por los mordiscos no parecían estar inflamadas. ¿Tal vez era un efecto secundario de la sobredosis de mi té especial? Algo así como ver cuernos en la cabeza del director general de las aerolíneas del Sudeste y escuchar gatos maullando en mitad de una conferencia. Al menos, yo esperaba que eso fuera un efecto secundario.

Una nueva comezón empezó detrás de mí rodilla izquierda, cuando paro de picar, me di cuenta de una pequeña serie de ampollas. De repente hicieron clic.

Eso tenía que ser por hiedra venenosa.

Como si hubiera estado esperando a que me enterara que eran empezaron a explotarse en su totalidad, el picor empezó a recorrer todo mí cuerpo. Esto había ocurrido antes de mis desafortunados incidentes nocturnos en el area boscosa pero por lo general mi piel trabajaba como una especie de barrera de baja tecnología. Pero no esta vez. Las ronchas eran tan malas que las hojas debieron haber hecho contacto directo con la piel. Y desde que me había levantado en el bosque de bambú, no había pisado hiedra venenosa…

A pesar de la erupción cutánea rosada que cubría mi cuerpo, podía sentir mi rubor. No pienses en eso, Sophie. Pero ahí estaba, tú no te envenenas con hiedra venenosa con hojas de bambú. Lo cual significa que debí haberme transformado antes de que Tom me moviera.

Trate de distraer mis pensamientos de exactamente cuánto de mí debió haber visto Tom mientras aplicaba su medicina. Por fin encontré el benadryl y me tomé dos capsulas inmediatamente. Entonces agarre una botella de Ivarest y me dirigí de regreso a la bañera.

La llamada telefónica a Heath tendría que esperar definitivamente.

A las 10:30, estaba cubierta de una loción rosada y una bata de baño. Y todavía no había llamado a Heath.

Sabía que retrasarlo solo empeoraría las cosas pero no me atrevía a coger el teléfono. ¿Qué podía decir? ¿Qué me enferme de gripe y fui secuestrada por extraterrestres? ¿Qué había ido accidentalmente al edificio equivocado y solo lo había descubierto hasta esta mañana? Dicen que la verdad es siempre la mejor respuesta pero de alguna forma no pensaba decirle a Heath que lo había dejado plantado por convertirme en un hombre lobo, fuese la mejor solución.

Probablemente debería aferrarme a la historia que le había contado a Lindsey. Ya sabes, ¿En la que hay un taxista el cual me lleva a una clínica toda la noche?

Pero Heath interroga a las personas para ganarse la vida, y no tardaría más de unas preguntas antes de que mi historia tuviera más huecos que yo. Y después de mi encuentro con la manada y el perrero, me estaba diciendo algo.

Estaba tratando de recordar el nombre de una clínica que estuviera abierta toda la noche si le iba a decir la mentira, detalles como el nombre de la clínica, la cual había visitado supuestamente sería una buena información para tener cuando el teléfono sonó. Mire el identificador de llamadas: Por supuesto que era Heath. Después de tres timbres, conteste y cruce los dedos.

“¿Hola?” dije con mi voz más patética y débil.

“¡Sophie! ¿Dónde has estado? ¿Estás bien?”

“He estado enferma, realmente enferma.” Hice una pausa para toser, “Pero ahora me siento mejor, gracias.”

Sus palabras salieron como en una carrera. “¿Qué paso? ¿Por qué no llamaste? Pensé que te había ocurrido algo terrible.”

“Es… es que ocurrió de manera repentina.” Mi transformación involuntaria había sido un poco repentina, así que técnicamente no estaba mintiendo.

“¿Qué era?”

“Umm… la gripe.” Está bien, puede que esta parte fuera mentira. Pero vamos, ¿Qué iba a decir?

“Vine a tú casa ayer en la noche.”

“Lo sé,” dije, sintiendo una oleada de culpabilidad. Mientras Heath había estado aquí con una olla de sopa de pollo. Yo había estado caminando y deseando a oro hombre. Bueno, tal vez no un hombre, exactamente, pero aun así… “Muchas gracias por la sopa,” dije. “Y las galletas. Fue muy considerado.”

Su profunda voz se volvió tensa. “Tú carro estaba en el garaje. El administrador del edificio me dejo entrar pero no estabas ahí.” Hubo un breve silencio, “Estaba a puno de llamar a la policía pero Lindsey me hizo desistir.”

Trague saliva.

“Sophie,” dijo él. “¿Hay algo que debo saber?”

Por un momento, el impulso de confesarme fue abrumador. Estaba a punto de decirle todo sobre lo que yo era una mujer lobo, que cuatro veces al año no tenía otra elección a parte de transformarme, que había pasado la noche anterior atacada por una manada de hombres lobo y que había caminado hasta mi casa sin llevar ropa alguna excepto por una bolsa de basura, pero en el último momento mi sentido común me hizo reaccionar. ¿Por qué diablos iba a creerme? Y aunque él me creyera… ¿Qué pasaría?

Tomé una respiración profunda y evoque una imagen de Heath, su oscuro y sedoso cabello, el brillo en sus ojos marrones, su firme musculo abdominal, la forma en que me hacía sentir cuando me tomaba entre sus brazos. No podía soportar la idea de perderlo. “Es mi mamá,” Solté, sintiendo el sudor en mi frente.

“¿Tu mama?”

“Ella esta… ella estará en un juicio muy pronto. Yo no quería decirte, no sabía lo que podías pensar…”

“Así que el abogado por el que preguntaste el otro día… es por eso que lo necesitabas.”

Trague saliva, “Uh-huh.”

“¿Cuáles son los cargos, Sophie?” pregunto él, calmadamente.

“Homicidio,” dije en voz baja.

Hubo una larga pausa y me encogí, Oh, dios ¿Qué había hecho? Esto era mejor que decirle a Heath que era una mujer lobo pero no por mucho. Finalmente, él dijo, “¿Homicidio?”

Las palabras salieron apresuradamente de mi boca, “Ellos dicen que ella enveneno a Ted Brewster pero ella no lo hizo. Todo fue un error… Hablamos con la bibliotecaria y ella tomo la poción peor no le paso nada.”

“Espera un momento,” dijo él. “¿Tú mama es la bruja que sale en todos los periódicos? ¿Una Carmen algo?”

“Um… Si...”

“Pero cariño. ¿Por qué no me dijiste? Podría haberte ayudado.”

Sostuve el teléfono por un momento, “Pero pensé… pensé que tendrías problemas con eso.”

“¿Con que?”

¿Con que? ¿Me estaba tomando el pelo? “Con el hecho de que mi mama es una bruja y que ella fue arrestada por asesinato.”

“Sophie,” dijo él, gentilmente. “Te amo. Tu familia es mi familia. Dios sabe que tengo suficientes rarezas conmigo. ¿Alguna vez te había contado de mi abuelo Geoffrey? Era un hombre orquesta. Solía avergonzara a mi mama en cada evento familiar, ya sabes cómo es ella. Tenía el labio superior tenso. Para ser honesto, estoy casi aliviado.”

No podía creerlo. Heath estaba de acuerdo con tratar de sacar a mi mama de la cárcel y la evidente transgresión de la noche pasada había quedado olvidada. Sentía como si un gran peso se hubiera quitado de mis hombros.

“¿Aliviado?” pregunte.

“Si. Tú has estado muy distante últimamente, pensé que podría ser… bueno, que estabas viendo a alguien más.”

Sentí un destello de culpabilidad ante la idea del beso con Tom lleno de pasión. A pensar que uno guardaba el secreto del otro. Heath podría creer lo de mi madre, pero lo del hombre lobo puede ser un poco más difícil de tragar.

"Fue Marvin, ¿no? Me pondré en contacto con él mañana", Heath estaba diciendo. “Tú mamá está en libertad bajo fianza, ¿no?"

“Sí “dije. “Sí, lo está. El juicio está programado para unas pocas semanas a partir de ahora, sin embargo. "

“Bueno, entonces, quiero conocerla. " Él sabía todo ahora, e hizo que mi corazón se hinchara. “Vamos a planear una reunión de estrategia", dijo. "¿Tiene Marvin otros posibles sospechosos?"

“No” dije, sintiéndome mucho más optimista sobre toda la investigación ahora que Heath estaba involucrado. Fue un gran alivio no tener que sobrellevar sola toda esta intemperie. O no toda, al menos la de mi madre. "Pero he estado haciendo algunas investigaciones con los míos, y creo que hay algunas opciones que la policía no han considerado." Mejor no hablar del allanamiento de morada, sin embargo, me decidí.
“Bien hecho, Sophie. ¿Podemos almorzar juntos? ¿Tal vez mañana? ¡No puedo esperar para conocer a tu mamá! "

"Voy a llamarla y ver qué puedo hacer", le dije.

"Estoy tan contento que me lo contaras. Pero anoche... ¿era tu mamá? ¿O tu realmente estabas enferma?"

"Ambos, de verdad. Yo estaba con fiebre", le dije, que era totalmente cierto ", y ahora tengo esta erupción terrible".

"¿Te sientes mejor esta mañana?"

"Un poco", le dije. "Estoy contenta de que no me ejecutaste cuando te hablé de mi mamá", confesé.

"Te quiero, Sophie. A Todas ustedes. No es nada de qué avergonzarse".

“Gracias” dije, sintiendo mi interior cálido y acogedor. "Yo también te amo."

"No hay secretos", dijo en voz baja. "Si tú tienes problemas, me lo haces saber. Estoy aquí para ti, ahora y siempre. ¿De acuerdo?”

“De acuerdo” dije sin entusiasmo, ya que no se sintió tan cálido cuando mentí, una vez más. Pero en mi defensa, mis opciones eran bastante limitadas.

"No te preocupes por tu mamá, nosotros nos encargaremos de ella. Tu acaba de trabajar para mejorarte", dijo. "Y todos almorzaremos mañana."

Colgué el teléfono, un momento después, sintiéndome menos fabulosa. No hay secretos, había dicho. Y me acuerdo.

¿Podría alguna vez confesarle la verdad? Nunca había sido una opción en el pasado, pero yo sólo le dije que mi madre era una bruja psíquica, y sobre los cargos de homicidio, y en lugar de convertir de darme la espalda, había corrido en mi ayuda.
Al abrir una nueva bolsa de carne seca, pensé en nuestra conversación. Yo siempre había supuesto que Heath a la primera señal seria un poco… ortodoxo.

Pero hasta ahora, no lo fue.

¿Había alguna forma de que pudiera hacer esto después de todo?

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JUEGA^^