martes, 18 de mayo de 2010

Capitulo 35

Traducido por Sweet Angel
Corregido por Laqua


Deje mi bolso y cruce mis brazos sobre el pecho, tratando de sofocar el fuego que corría en mi interior. Y tratando de no pensar en lo que Tom podría o no haber visto la otra noche.

Por el lado positivo, finalmente él estaba aquí. Lo cual significaba que podría conseguir respuestas a mi creciente lista de preguntas.

Tom se inclinó contra el marco de la puerta, enviando otra bocanada de su embriagador perfume salvaje hacia mí, y no podía dejar de mirar la forma en que sus anchos hombros completaban su camisa. El realmente parecía un guerrero vikingo; él era por lo menos de seis a cinco pies de alto, con un cuerpo que no podías dejar de mirar. O no, de todas formas. Era un poco inquietante.

“¿Así que donde está Lindsey?” pregunte, tratando de sonar casual.

“Estará aquí en un minuto,” dijo él, con una voz que me hizo estremecer.

“Oh.” Me aclaré la garganta. ¿Cuál era exactamente el protocolo para hablar con un hombre lobo que te había visto desnuda recientemente? No hacerle caso, decidí. “¿Te importaría cerrar la puerta?”

“Seguro,” dijo él, entrando a mi oficina y cerrando la puerta tras de sí.

Ahora el cuarto estaba completamente lleno de las feromonas de lobo, y eso era todo lo que podía hacer para evitar jadear. Tom señaló una de las sillas. “¿Te importa si me siento?”

“Hum… por supuesto que no”, dije, nerviosa. El se tendió en la silla más cercana, un poco de cabello dorado brillo en su cuello y me encontré mirando sus iridiscentes ojos. Cuando me di cuenta de que lo estaba mirando, me obligué a centrarme en el diploma que había en la pared detrás de él. Sophie Anee Garou, Licenciada en Letras. Podría ser un hombre lobo pero también era una profesional altamente capacitada, fresca y tranquila. ¿No?

“Mira”, dije firmemente. Podía ser profesional y todo lo que quisieras, pero cada célula de mi cuerpo estaba molestamente contenta con que hubiera otro hombre lobo, que fuera particularmente guapo, con un olor que me embriagaba y que estaba a cuatro pies de mí, acostado en mi silla para visitantes. “Yo, hum, solo quería agradecerte por lo de la otra noche.”

El asintió con la cabeza. “Ah sí, la cuestión que estabas teniendo con los otros.” Sus ojos brillaron de una manera lujuriosa.

Oh, Dios. El me había visto desnuda. Me aclaré la garganta y dije: "Yo, er, aprecio tu colaboración.”

Aparté la vista del diploma y le di un vistazo rápido. Dios, él era tan sexi. Detente, Sophie. Piensa profesionalmente. No pienses en el beso. Ese gran beso que hizo que mi interior se volviera gelatina…

Me volví a enfocar en el diploma. Lástima que estaba en latín. Podría haber usado un poco de mi material de lectura para entenderlo. “Por lo general, no estoy fuera de casa así y en Austin, pero fue una especie de mal día.”

“Veo,” dijo él.

“En cualquier caso, quería decirte… que no se han ido todavía.”

“Lo sé, pero, ¿Cómo lo sabes?”

“Porque ellos entraron a mi casa la noche anterior,” dije.

Sus ojos dorados me quemaron con la intensidad de su mirada, y él dijo algo en voz baja. Podría haber sido una mala palabra, pero yo no hablaba noruego así que no sabría qué decir.

“¿Cómo sabían dónde encontrarme?”

“Ojala lo supiera. Pero lamentablemente no estoy aquí para ayudarte.”

“No es tu responsabilidad,” dije, aunque una parte de mi se estaba derritiendo al pensar en Tom el caballero de la brillante armadura. Está bien, el lobo en la brillante armadura. Estaba lo suficientemente cerca.

“¿Te hicieron daño?” preguntó, sus ojos recorrían mi cuerpo. En busca de algún daño, me dije.

Sacudí la cabeza. “No… no estaba aquí. Cuando llegué, ellos se habían ido y la policía estaba por todo el lugar”. Por alguna razón no quería mencionar que había estado en la casa de mi novio. “Pero ellos habían ido dejando una jeringa tras de sí”.

Él contuvo la respiración. “Es porque quieren tu fuerza”.

Había tenido razón con la jeringa, al parecer. “¿Así que van a sacarme sangre para inyectársela ellos mismos? Eso es repugnante”.

Él se encogió de hombros. “Y peligroso, pero eso es lo que pretendían. Debí haber estado ahí”.

“¿Cómo se supone que ibas a saber?” dije. “Además, no es como si fueras mi guardaespaldas, pero si lo de la sangre es peligroso, ¿no hay reglas contra eso? Quiero decir, evidentemente, hay una especie de código por ahí. ¿No hay alguna forma de obtener una copia?”

“No es de amplia difusión. Y se enseña generalmente desde que nacemos.”

“Me temo que me perdí la ceremonia de iniciación de hombre lobo.”

“Lo entiendo.”

“Así que, ¿Puedes conseguirme una copia?”

“Veré que puedo hacer.”

Dejé de mirar el diploma y me limité a mirarlo. Después de todo, me dije, había sido un hombre lobo libre, la mayor parte de mi vida. Y ahora que tenía a otro hombre lobo a unos cinco pies de distancia lejos de mí, tenía un poco de curiosidad. Y ciertamente, un poco de lujuria. Está bien, más que un poco de lujuria, pero ¿Quién podría culparme? Aparte de Lindsey, por supuesto. La cual vendría a buscar a Tom en cualquier momento, ahora que pensaba en ella.

“¿Cuánto tiempo estarás aquí?” pregunté. “¿Cómo puedo ponerme en contacto contigo? Hay muchas cosas que quisiera saber.” Esto me hizo pensar en una de las cosas que rondaban mi mente. “¿Cómo me encontraste la otra noche?”

“Estaba persiguiéndolos.”

“Pero a mí no.”

“No,” dijo él. “No a ti, todavía no de todos modos.”

“¿Todavía no?”

“Ya que la manada de Houston todavía no sabe de ti, tú no eres el problema, por ahora.”

La piel de los brazos se me puso de gallina. “¿Eso significa que si ellos te lo piden, me darás caza?”

Tom se inclinó hacia delante de su silla, mirándome de una forma que hizo que todo mi cuerpo quisiera fundirse en ese preciso momento, a pesar de que me aterrorizaba la idea de ser la siguiente. “Yo no he dicho eso”.

“Así que no lo harías”.

“No,” dijo él. “No lo haría”.

Bueno, gracias a Dios por los pequeños favores. “Por cierto, ¿Cómo eliminas a los hombres lobo? ¿Con una estaca de madera?”

El se encogió de hombros. “Yo los deshago”, dijo él, como si fuera por una lata de Raid y se encargara de las cucarachas.

“¿Deshacerlos?” No estaba segura de querer saber lo que eso significaba. Tal vez había peores cosas que una estaca de madera. ¿Acaso se trataba de ácido o de algo así?

“Esto no significa tener que matarlos”.

“Ah. Comprendo.” Por un momento, me pregunté si Lindsey estaba saliendo con un asesino al igual que con un hombre lobo. “Pero, ¿cómo diablos se deshace un hombre lobo? Quiero decir, ¿hay una bebida especial para eso o algo así?” ¿Y había alguna forma de que yo pudiera conseguir un poco de eso? Añadí silenciosamente. Sin duda, eso resolvería muchos problemas.

Desafortunadamente, antes de que Tom pudiera responder, la puerta se abrió y Lindsey entró, sus zapatos de tango brillaban en la sobrecarga de luces. Su sonrisa se convirtió en un ceño fruncido cuando registró la presencia lobuna de Tom en mi silla para visitantes. “¿Qué está pasando aquí?”

Tom deslizo sus pies en un movimiento tan depredador como él. Por un segundo, tuve la urgencia de alejar a mi amiga de él, pero la sensación desapareció tan rápido como había llegado.

Lo cual era una cosa buena, ya que no estaba segura de que Lindsey estuviera muy interesada en que su amiga apartara a su novio de sus brazos. Bueno, su cita, de todos modos. Tenía la esperanza de que no fuera su novio.

“Sophie y yo solo nos estábamos conociendo,” dijo Tom suavemente, inclinándose para besarle la frente.

Lindsey me lanzó una mirada inquisitiva y sentí que me volvía a sonrojar. “Ël me estaba diciendo que lo ibas a llevar al tango,” añadí.

“Tú y Heath deberían unírsenos alguna vez”, dijo Lindsey, arqueando una de sus cejas de manera significativa y envolviendo uno de sus brazos de manera posesiva alrededor de la cintura de Tom.

Casi me atraganto, pensando que prefería quitarme las uñas con unas pinzas antes de unirme a Lindsey y a Tom en su tango-cita. Bueno, tal vez no pinzas, pero sabes lo que quiero decir.

“¿Estás listo, cariño?” ronroneó ella, mirando a través de sus pestañas. Me di cuenta de que el amuleto de atracción seguía estando entre sus pechos, lo que no me ayudó a dejar de mirar el prominente escote del muy ajustado vestido rojo. Por un segundo, una punzada de celos me atravesó, pero logré ignorar el sentimiento.

“Por supuesto”. Él se acercó aún más a ella y luego se giró hacia mí. “Disfruté de nuestra conversación, Sophie.” Sus ojos dorados se clavaron en mí. "Por favor, asegúrate de cuidarte.”

“Lo haré”, dije. Y un momento después ellos se habían ido, solo la tentadora esencia de Tom se mantenía ahí.

Me senté en mi escritorio por un largo tiempo, tratando de no pensar en lo que Lindsey había planeado esa noche para ella y Tom. Mi mente seguía pensando en lo que Tom me había dicho, había una forma para deshacerse de los hombres lobo. ¿Podría convencerlo de que me hiciera eso?

¿Y realmente quería ser una humana si pudiera?

Toqué el escritorio con mis uñas, frustrada. La manada había entrado en mi apartamento, mi mamá fue acusada por asesinar a un político y alguien estaba dejando cuidadosamente unos paquetes sobre mi escritorio. Además, estaba deseando secretamente a un hombre lobo, el cual estaba bailando tango con mi amiga.

No vayas allá, Sophie. Obligué a mis pensamientos a alejarse de lo que yo no podía controlar, Tom y Lindsey; y traté de pensar en cosas que pudieran tener algún impacto en él. Tales como el resultado del juicio de mi mamá. Sabía que mi mamá pensaba que su espíritu guía vería a través de esto, pero yo no estaba del todo confiada en la capacidad que tenía el mundo sobrenatural.

Aun así, por más que quisiera saber quién había matado a Ted Brewster, no había nada que pudiera hacer en este momento; ya habíamos interrogado al hijo de Brewster y Lindsey prácticamente ya había descartado a Patti Pendergast.

Estaba segura de que me estaba perdiendo de algo, pero ¿qué era?

Le eché un vistazo a mi escritorio, y mis ojos se fijaron en una hoja de papel que había garabateado antes cuando le iba preguntar a mi mamá sobre la muñeca que había encontrado en la oficina de María. Podría ir y comprobar que funcionara. Sin nada más, era mejor que quedarme sentada en mi escritorio o ir a casa y mirar “Qué no usar” en mis pantuflas de conejito otra vez. Este era el escenario más probable, ya que Heath tenía una reunión esta noche. Eran las 5:00, si me apuraba, podría llegar a la tienda antes de que cierren.

Además, esto podría distraerme del hecho de que mi mejor amiga estaba seduciendo al hombre lobo Tom.

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JUEGA^^