domingo, 20 de junio de 2010

Capitulo 39

Traducido por Sweet Angel
Corregido por Laqua

Me tomó algunos minutos convencer a Kelley de que María y yo no éramos amigas de infancia y de que la razón por la que yo estaba alzando el arma hacia ella era porque ella había tratado de matarme. Por último, logré persuadirla para que corriera hacia su apartamento y llamara al 911. Mi brazo me estaba doliendo cuando los blanco y negro se hicieron presentes. Fue un alivio entregarles el trabajo a los profesionales.

Tom, por supuesto, se había ido lejos.

A medida que la policía me interrogaba, no pude dejar de mirar a la jefa de campaña de Brewster. María era una política consumada, se veía serena incluso con las manos esposadas. Era una lástima que su potencial se desperdiciara. A pesar de sus repetidas afirmaciones de que me había colado en su apartamento y había tratado de matarla, solo era una parte de la verdad, por supuesto. La policía tenía las manos sobre su diario y decidieron que ella necesitaba hacer un viaje a la estación de todos modos.

Evidentemente, ella había sido menos perspicaz sobre sus ambiciones políticas en papel, incluyendo sus ambiciones sanguinarias. (Todo lo que puedo decir es gracias a Dios por los policías bilingües). Esto era una buena noticia para mí, porque significaba que mi mamá había dejado de ser la principal sospechosa del asesinato.

La policía me hizo relatar los acontecimientos de la noche alrededor de unas veinte veces. Fue un poco agotador, considerando que este era mi segundo tête-à-tête con la policía en estas veinticuatro horas. Yo era un poco vaga con los detalles de cómo me había metido en el apartamento de María en primer lugar, y Kelly no era exactamente útil, pero de alguna forma había logrado convencerlos para que no me ficharan por allanamiento de morada.

Hice una gran historia de cómo un “perro” callejero me había salvado de recibir un disparo. En parte porque me daba un cálido sentimiento de solo pensar en eso y en parte porque “los perros callejeros” necesitaban toda la buena prensa que pudieran conseguir. Era de noche cuando por fin estuve a media cuadra de mi coche aparcado, y estaba más lista que nunca para un gran vaso de Chardonnay.

Hice una pausa antes de entrar al carro, olfateando por la esencia de Tom, pero la única esencia en el aire era el hedor de los uniformes de poliéster, las tuercas del escape del carro y un leve olor a levadura de una panadería cercana.

Oh, bueno.

Mientras me subía a mi Mercedes, el amuleto que me había dado la tía de María golpeó contra mi esternón. Me agaché para tocar el suave cuero. ¿Y si la bolsita de cuero me había ayudado a salir bien esta noche? Recorrí la imagen del lobo con mi dedo. Preguntándome brevemente que había hecho Yolanda con ella antes de haberla envuelto. Luego puse el coche en marcha y me dirigí hacia el sur. Por mucho que quisiera llegar a casa y meterme en las zapatillas de conejitos, tenía una parada más para hacer.





“No lo puedo creer,” chilló mi mamá cuando entré en Sit a Spell y le di las noticias de hace media hora.

“Había sido su directora de campaña todo el tiempo,” dije mientras ella me daba un aromático abrazo y encendía un poco de hierbas para dar gracias a los espíritus.

Aunque honestamente, no podía decir que las encontraba particularmente útiles.

“Pensé en eso cuando fui a la Yerberia", dije. “¿Sabías que su tía era la dueña del lugar?”

“¿Quién, Yolanda Jiménez? ¿Su sobrina es la jefa de campaña de Brewster?”

“¿Qué tan bien la conoces?”

“Nos conocimos profesionalmente”, dijo mi mamá. “En una conferencia de hace unos años. Buena mujer. Practica principalmente el vudú con un toque mexicano. Ella sabía sobre la muñeca, ¿no?”

“Creo que ella fue la que hizo esa maldita cosa. Y evidentemente, ella le estaba enseñando a su sobrina algunos trucos de su oficio", dije, y le di un resumen de lo que había descubierto.

Cuando terminé mi historia, mi mamá dejó escapar un profundo suspiro. “Es una vergüenza, cuando las cosas van mal. Estoy segura de que eso no era lo que Yolanda tenía en mente.”

No estaba segura de estar de acuerdo con ella, pero no iba a compartir mis dudas.

“Incluso Brewster no sabía quién lo había hecho”, dije, dándome cuenta solo después de decirlo que estaba admitiendo que él en realidad había aparecido en la sesión de espiritismo. “Dijo que la clave de su asesinato está detrás de la imagen. Probablemente él pensó que era Patti Pendergast.”

“Ese es el problema con el veneno”, dijo mi mamá. “Si alguien te apuñala, o te dispara, es mucho más fácil identificar a su asesino”.

“Nunca lo había pensado de esa forma”, dije con un estremecimiento.

“Bueno, gracias a Dios todo ha terminado, al fin”, dijo ella. “E hiciste un buen trabajo para entenderlo todo. Sobre la terrible sobrina de Yolanda, por supuesto”. Ella cogió su taza y tomó un sorbo.

“Mmm. Deberías probar este té, cariño. Es una nueva mezcla, con ginseng y ginko. Ayuda para el ánimo ¿Puedo traerte un poco?” preguntó ella. “¿O es hora de otra dosis del té regular?”

“No puedo quedarme mucho tiempo”, dije, “Pero tomaré una taza.”

“¿Quieres probar la mezcla de ginseng?”

“Es mejor hacer el de siempre”, dije. Habían pasado horas desde mi dosis de mala hierba, y la luna llena no se había ido muy lejos. Además, a pesar de que solo había limpiado el nombre de mi mamá, por alguna razón seguía estando nerviosa. “Solo voy a ir al baño. Es seguro ir al baño en estos días, ¿no?” pregunté. La última cosa que necesitaba era ser atacada por un fantasma insolente mientras estaba sentada en el retrete.

“Oh, sí”, dijo ella. “¿No te lo dije? Hace unos días hicimos un exorcismo, y funcionó como un hechizo. No hemos tenido accidentes desde el martes.”

“Así que es seguro volver a usar tangas”, dije.

“¿Usas tangas?”

“No importa”, dije, dejando a mi mamá quejándose con las cosas del té.

Al volver de la visita a la habitación de niñas, durante la cual, gracias a Dios, no fui atacada por ningún hombre sobrenatural; le hice frente a la torre de papel de la oficina de mi mamá. No era de extrañar que ella hubiera perdido su libro de hechizos, pensé. Podríamos haber encontrado una manada de ñus debajo de los montones de papel. Evidentemente, el libro de hechizos desaparecido había asomado la cabeza fuera de las pilas de papel, sin embargo, ella lo volvió a apoyar de nuevo en una posición precaria sobre la parte superior del archivador.

“Veo que encontraste tu libro de hechizos", dije cuando volví a la cocina color púrpura, la cual ahora estaba impregnada del amargo olor a menta de mi hierba especial.

“¿Qué?” Los ojos de mi mamá se agrandaron mientras ella deslizaba una taza hacia mí.

“Está de regreso en la parte superior del gabinete”, dije. “¿No lo pusiste ahí?”

Ella recogió su caftan y pasó por delante de mí hacia la oficina.”Oh, gracias a Dios”, dijo ella, pasando el dedo corazón por las cubiertas usadas. “Voy a tener que agradecerle a mi espíritu guía por la devolución. Me pregunto donde habrá estado”.

“Espera”, dije, antes de que ella cogiera el pesado tomo. “Déjame ver primero”.

“Pero...”

“Solo necesito olerlo”, dije, y la comprensión brilló en sus ojos.

“Tu realmente no crees que alguien lo tomó, ¿cierto?” preguntó ella mientras yo inhalaba profundamente. Olía a papel viejo, hierbas, cuero… y a fotocopiadora.
Y Tania.

“¿Bueno?” dijo mi mamá mientras yo volvía a inhalar profundamente, solo para estar segura, y dárselo a ella.

“Huele como Tania”, dije, imaginándome la cara de la asistente de mirada furtiva de mi mamá. Ella podría ser como la señora Claus, pero yo estaba muy segura de que el parecido terminaba ahí.

“Oh, esa dulce chica”, dijo mi mamá, sonriendo. “Ella debió encontrarlo y lo trajo de regreso”. Los brazaletes de mi mamá tintinearon cuando abrió el libro y empezó a hojear las gruesas páginas gastadas por el tiempo.

Un pedazo de papel doblado cayó al suelo, y me incliné a recogerlo. Era una impresión de una página web. “Si, ella lo regreso, de acuerdo”, dije, revisando la página. “Solo después de haber copiado todos tus hechizos para su negocio de ventas por correspondencia”

“¿Su qué negocio?”

Le entregué la hoja de papel; era una lista de pociones, con precios. “Su negocio en línea de pedidos por correo”, dije. “Con tus fórmulas secretas.”

Mientras ella estudiaba la página, mi mamá contuvo el aliento, y sus por lo general cálidos ojos brillaron.

“Por qué, esa pequeña bruja”. No era exactamente un insulto muy ofensivo, considerando la profesión de mi mamá, pero sabía lo que ella quería decir. “Cuando le ponga mis manos encima…”

Puse una mano sobre su brazo. “Tranquila, mamá, tranquila.”

“¿Tranquila? ¡Pero ella robó mis hechizos! ¡Los hechizos de mi mamá! Han estado en la familia por generaciones… son nuestra herencia.” Ella negó con la cabeza. “¡Y pensar que le estaba pagando!”

“Tal vez deberíamos hablar con el abogado”, dije, apretándole el brazo. “A ver si hay algo sobre los secretos comerciales o derechos de autor.”

Mi mamá se iluminó, “Que idea más maravillosa, Sophie. Hablando de abogados, ¡nunca me dijiste lo guapo y encantador que era Heath!”

“En realidad, él dijo las mismas cosas sobre ti.”

Ella se mordió el labio. “Él no es un hombre lobo, por supuesto, y sigo pensando que deberías soltarle todo. Pero él no es una mala alternativa, para un hombre. Hablando de hombres, tuve un tiempo maravilloso con Marvin.” Ella levantó una mano para acariciarse el pelo, que se formó en Aqua-Net en un casco negro brillante. Sus aretes colgantes de cristal brillaban a la luz. “Y ahora que ya no soy su cliente…”

Pensé en el abogado de mi mamá y reprimí un escalofrió. “Si él muestra un caso de infracción sobre los derechos de autor, todavía serás un cliente.” Le recordé.

Ella suspiró. “Tal vez le pida que me recomiende a alguien más.” Ella siguió pasando las páginas del antiguo libro. “Y si lo estimulo un poco con…”

Yo sabía que quería decir una poción de amor, y yo no quería pensar en eso. Hablando de pociones, aunque… “A propósito, he tenido la intención de preguntar, ¿qué fue lo que hiciste exactamente para que Brewster cambiase su voto sobre Barton Springs?”

“¿Qué quieres decir?” preguntó ella, pero sus ojos castaños brillaron.

“Tú sabes exactamente lo que quiero decir”, dije.

“Oh, solo pensé en lanzar junto un poco de algo. Él se quedó un día para el té y nos pusimos a hablar, y pensé… ¿Por qué no?”

Solo podía pensar un millón de razones, pero decidí que no valía la pena decírselas. “Solo no lo vuelvas a hacer, ¿bueno?”

“¿Hacer qué?”

“La poción conjunta.”

“Sophie, querida, ¡es mi forma de vida!”

“Me refiero a darle pociones a víctimas inocentes”, dije, mirando el reloj. Si salía de aquí ahora, podría terminar algunas cosas en la oficina. Después de lo que ocurrió en el apartamento de María, necesitaba distraerme un poco. Mi mente seguía deslizándose por un terreno peligroso. Un terreno peligroso de ojos dorados. “Me tengo que ir”, dije, desterrando a Tom de mis pensamientos.

“Gracias por el té.”

Mi mamá me envolvió en un fuerte abrazo con olor a patchulí, y luché por alejar la tensión de mí. María estaba en la cárcel, y mi mamá estaba fuera de peligro. Entonces, ¿por qué todavía me sentía como si estuviera en alerta roja?

“Muchas gracias por tu visita, querida,” dijo mi mamá. “Sé que mis espíritus guías solo me estaban poniendo a prueba. Pero solo pensar… ¡Si no fuera por ti, podría haber acabado en la cárcel!”

Le di a mi mamá un último abrazo y me dirigí hacia la puerta, segura de que mi mamá estaría pegada al teléfono, cuadrando un nuevo almuerzo con su abogado antes de que yo entrara al carro. Apenas había tocado el pomo de la puerta cuando algo tiró de mi sostén y salté unos seis pies.

Exorcizado o no exorcizado, el fantasma seguía libre.








Todas las luces de la oficina estaban prendidas cuando salí del elevador de Withers y jóvenes media hora más tarde. Todavía tenía mucha adrenalina como para irme a casa, así que decidí aprovecharlo para trabajar un poco. Pase junto a la mesa de Sally, arrugando la nariz ante el fuerte olor a Aviance almizcle nocturno, gato… y algo más.

¿Pero qué?

Mientras hacia una pausa, tratando de identificar el olor, no pude dejar de notar el montón de cartas que había sobre el escritorio de Sally. El sobre superior, el cual estaba dirigido a Adele (Usualmente Sally lo abría por ella), era de los laboratorios de Relcore. ¿Mi resultado estaba entre ellos? Después de mirar alrededor para asegurarme de que estaba sola, deslice el sobre abierto y saque su contenido con manos sudorosas. El mío era el tercer intento y estaba marcado como no valido.

Parpadee ante las palabras de la página. ¿No valido? ¿Acaso la mala hierba había sido expulsada de algún modo? Estudie la pequeña letra, tratando de averiguar cuál era el problema, y este se veía en la segunda página.

Habían identificado la muestra como orina de perro.

Pero esa no era la única característica interesante del informe, me di cuenta. El propietario del laboratorio estaba listado como Jerome Zwiercinski. Y a menos de que fuera una completa casualidad, eso significaba que el dueño estaba relacionado con Sally Zwiercinski, mi asistente en spandex.

Volví a apilar perfectamente la pila en la esquina de Sally. No era de extrañar que la prueba fuera tan poco ortodoxa, ya que se trataba de un familiar de Sally. Sin embargo, las buenas noticias eran que el laboratorio no había detectado la mala hierba. Las malas noticias eran que ellos pensaban que había sustituido la muestra por una falsa. Lo cual era muy difícil de explicar sobre todo porque Sally me había visto cuando la había hecho. Bueno ella no me había visto exactamente, pero ella se había quedado para afuera mientras lo hacía.

Tome una respiración profunda para aclarar mi mente y me arrepentí de inmediato. ¿Qué clase de productos de limpieza estaban usando en estos días? Quizás para primavera ellos deberían usar algo con aroma a limón en vez de agua de caja de arena. Pero había algo más. Volví a oler y me di cuenta de que el olor extraño era verde y era más fuerte al frente del escritorio de Sally. Era algo como una hoja.

¿De hoja?

Fuera lo que fuera, venía del cajón de Sally.

Mire alrededor para asegurarme de que estaba sola, todavía no estaba segura de quien había encendido las luces, entonces abrí el cajón. Nada más que archivos, esmalte de uñas con una sorprendente variedad de colores, y ese olor, un olor que reconocí de mis días de universidad. Metí la mano y sentí el fondo del cajón. Lo suficientemente segura, de que mis dedos pronto se cerrarían sobre una bolsa de plástico pegada al fondo.

Cuando cerré el cajón un momento después, tenía una gran sonrisa en la cara. Ahora comprendía porque Sally había contratado a un laboratorio de gestión familiar. No estaba segura de cómo iba a lidiar con los resultados de la prueba, pero estaba bastante segura de que Sally no iba a delatarme.

No con la bolsa de marihuana pegada a la parte posterior de su cajón.

A pesar de la mescla de olores entre orín de gato y marihuana, seguía sonriendo mientras me paseaba por la oficina, pensando que los días con Sally pronto llegarían a su fin. Entonces abrí la puerta y casi me amordazo.

El olor a gato era abrumador.

Y el olor a sangre también.

2 comentarios:

laqua dijo...

Sisisi... ¡quedó lindo!
¡Un placer trabajar con ustedes!

Sweet Angel dijo...

jeje :D
Un guusto qe nos ayudes ^^

JUEGA^^