lunes, 21 de junio de 2010

Capitulo 40

Traducido por Kat y Sweet Angel
Corregido por Laqua



Encendí las luces. Había una caja de cartón sobre mi escritorio, marcada con una letra muy familiar. Me acerque y olfatee de nuevo, también había sangre.

De hecho, pude ver que se filtraba por la parte inferior del cartón, a la derecha de una mancha. Asqueroso.

Cuando levanté la tapa con una uña, el olor se hizo más fuerte, y di un paso involuntario hacia atrás.

En el interior había un corazón púrpura carnoso. Y en él había una estaca de madera.

Me quedé mirando el paquete con sangre en mi escritorio. Era lo mismo que en todas las otras veces: con una excepción.

Esta vez, el olor era fresco.

La adrenalina bombeaba rápidamente a través de mis venas cuando bajé la nariz hasta el escritorio. Un momento después, seguí la pista del olor por la puerta de mi oficina a la izquierda, luchando contra el impulso de transformarme. Como lobo, podría rastrear el olor mucho mejor, pero Withers y jóvenes no era exactamente el lugar ideal para dejar brillar mi naturaleza lobuna. Particularmente, cuando no estabas segura de quién más estaba en la oficina.

Afortunadamente, el olor era bastante fuerte para seguirlo, incluso en mi forma humana. Lo seguí hasta la sala de descanso, la persona que me había dejado el paquete se había tomado un descanso para lavarse en el fregadero y luego bajar por el pasillo, esperando a que la siguiera por la escalera.
Para mi sorpresa, el rastro no condujo a la salida, sino a otra oficina. Y reconocí el nombre en la puerta.
La empuje y entre. Koshka saltó, sorprendida, y me miró con ojos verdes reflectantes. Podía oler un aroma a gato, pero en este momento, parecía más como a rata acorralada.

"Gracias por los paquetes ", dije, tratando de mantener una voz neutra.

"No sé de lo que estás hablando", dijo, reorganizando un montón de papeles sobre su escritorio. Desempolvando pelo de gato de la parte delantera de su vestido negro, tal como lo hizo el otro día, en la reunión con las Aerolíneas del Sudeste.

"Tonterías", le susurré.

Y fue entonces cuando se transformó.

En un momento estaba mirando a una mujer desaliñada de ojos verdes, con un vestido holgado, y en el siguiente, me enfrentaba a un gato atigrado de color naranja que estaba luchando para escapar de una maraña de tejido negro. La mire por un segundo, y reconocí los ojos verdes de Koshka.

"Así que así es como lo sabías," dije, con admiración. Yo sabía que había hombres lobo. Pero ¿Hombres gato? No tuve mucho más tiempo para pensar, porque un segundo más tarde, una mancha borrosa naranja escapó de entre los pliegues del vestido, y pasó como una bala al pasillo.

La miré a mitad de camino yendo hacia el ascensor.

"¿Cómo es que no te transformas con la luna?", gruñí, cogiéndola por el pescuezo de su cuello. Ella maulló lastimeramente, cuando yo la remolcaba de vuelta a la oficina, donde cerré la puerta y espere a que ella volviera a ser humana.

Un momento después, en forma humana, agarró su vestido y se acurrucó en un rincón. "No soy un lobo", dijo.

"Me di cuenta. Pero eso no contesta la pregunta. ¿Cómo es que no se transforman?”.

"La luna no nos afecta de esa manera."

La mire parpadeando. "¿Hay varios?".

Ella asintió con la cabeza, y yo trate de procesar esta nueva pieza de información. Había hombres gatos en el planeta. Y, evidentemente, había trabajado con una. ¿Qué otras bestias estaban por ahí de las que yo no sabía nada? Y quizás lo más importante, ¿cómo me había descubierto?

"¿Cómo supiste de mí?", Pregunté, mirándola a la cara.

Hizo un gesto hacia mi cara. "Los ojos", dijo. Luego arrugó la nariz. “Además, hueles como a perro".
Mejor que apestar a caja de arena, pensé, resistiendo el impulso de olfatear mis fosas.

¿Necesitaba cambiar de desodorante? "Hay más de ustedes en Austin?”, Le pregunté.

Ella se encogió de hombros. "Unos pocos".

"¿Tienen territorios? ¿Mandas?”.

"Somos gatos", olfateó. "No perros".

Con curiosidad acerca del mundo de los hombres gato pero no muy informada, decidí seguir con los temas en cuestión. En concreto, los regalos poco amistosos que Koshka me había estado dejando. Por no hablar de los poemas horribles. "¿Por qué me amenazas?”.

"¿Qué piensa?", preguntó, de pie un poco más erguida. Ella estaba recuperando su confianza, y yo no estaba segura de que fuera algo bueno.

"Si lo supiera, no estaría preguntando”, dije, enseñando los dientes de un sólo un toque.
Koshka se encogió de hombros. "Si no puedes resolverlo, entonces ¿Por qué te lo digo?"
“Porque soy mucho más grande que tú ", gruñí.

Sus ojos verdes se precipitaron hacia la puerta, y corrí a bloquearla por completo. Luego sonrió malvadamente, y pude ver sus dientes puntiagudos. "Quería tu trabajo", dijo. "Pensé que si te asustaba, Adele me lo daría a mí".

"Ahora estamos a mano, sin embargo...."

"¿Qué quieres decir?"

"Tú sabes acerca de mí”, dije lentamente. "Y yo sé de ti. Es un punto muerto."

"Tal vez".

"Puedo ser razonable, sin embargo..."

Hubo un gran silencio. Evidentemente era la única que hablaba aquí.

"¿Qué tal esta propuesta?" Le dije. "Tú no volverás a dejar ese tipo de paquetes, limpias el que dejaste anoche en mi oficina, y dejaras de tratar de que me despidan”.

"¿Y a cambio?"

"No diré nada sobre ti. Y tal vez encuentre la manera de conseguir hasta el último de los reportes acerca de los impuestos. También podría hablar con Adele acerca de algunos rumores que he estado escuchando."

No era lo ideal, pero ¿Qué otra cosa iba a hacer? Si me las arreglaba para deshacerme de ella, no habría nada que le impidiera volver a jugar conmigo otra vez. De esta manera, cada una de nosotras tendría un secreto para guardar... y una buena motivación para mantenerlo.

Ella parpadeó con sus ojos verdes, considerando las alternativas. Las cuales no eran muy numerosas, en realidad, si se decide a hacerme la vida difícil, con mucho gusto me podría transformar, creando una batalla en la cual ella no tendría muchas posibilidades de resultar ganadora. Para recordarle ese hecho, lamí mis dientes, sintiéndome como salida de los cuentos de los hermanos de Grimm. Sólo que Koshka no era Caperucita Roja. Era más como el Gato con botas, sin botas. "Es una buena oferta. Yo la tomaría, si fuera tú."

Ella se encogió contra la pared, agarrando su vestido, y luego asintió con la cabeza casi imperceptiblemente.

“Bueno”, dije, tratando de alcanzar el picaporte. "Ah, y una cosa más".

"¿Qué?" dijo en tono molesto.

Le di otra sonrisa con dientes. "Tú podrías recoger el corazón del cerdo antes de salir."

Mientras caminaba por el pasillo, pude oír su molestia, mientras ella luchaba con su vestido.





A las 10:30, me paré delante de la puerta de Heath. Koshka tuvo que poner en dos ocasiones aceite de naranja sobre mi escritorio, pero el olor a sangre de cerdo aún seguía en mi oficina, y entre eso y el ligero aroma de Tom en mi silla, junto con el hedor persistente a caja de gato. Sería muy difícil concentrarme en el trabajo.

Heath estaba ya en la puerta cuando llegué a su piso. "¡Sophie!"

"¿Puedo entrar?"

“Claro”, dijo. "Recibí una llamada de tu mamá, ¡Oí que encontraste el culpable!" Él me dio un abrazo calentándome por todas partes. "Dios, eres una mujer increíble. ¿Cómo lo haces?"

"Sólo suerte, supongo."

“No lo creo, cariño. Tú eres increíble,” dijo él, apartando el pelo de mis ojos. “Inteligente, hermosa, divertida…”

Una chica puede acostumbrarse a esto, pensé felizmente.

Luego su voz se puso seria. “Pero ¿Por qué no me llamaste? Tú mamá me conto que casi te disparan. Te llame un millón de veces, pero no respondiste. Estaba a punto de ir a ver si estabas en tú oficina.”

“Estuve ahí; es solo que el teléfono pasa al correo de voz por la noche.”

“¿Tú celular también?”

Me mordí el labio. “En casa sobre la mesa. Pero suficiente de mí ¿Qué has estado haciendo?”

“Nada tan interesante como tú. En realidad, solo estaba haciendo un trabajo antes de que tú mamá me llamara. ¿Puedes creer que están diciendo que no tienen presupuesto para mantener las patrullas de control animal.”

“Que lastima,” mentí, siguiéndolo a su sala. Mi trasero seguía resentido por el dardo tranquilizante que me había pegado.

“Pero basta de mí ¿Qué puedo traerte? Te ves fantástica.”

Me desplome en el sofá de cuero y lo mire. Era tan agradable estar a cargo de él. Heath podría no tener la misma chispa que Tom, pero él era hermosamente sorprendente. “¿Tienes algún Chardonnay?” pregunte.

“Te traeré un vaso,” dijo él, y se dirigió a la cocina.

El regreso un momento después, con dos vasos en la mano, y se unió a mí en el sofá, con el olor a cuero y a especias.

“Tú sabes,” dijo él, “Es una cosa buena que te dieras cuenta que el jefe de campaña de Brewster era el asesino, porque de lo contrario Tad Brewster podría estar acompañando a su padre. Suponiendo que tenemos a Carmen fuera de esto ¿Sabes si él va a seguir los pasos de su padre en el consejo?”

“¿En serio?” Esto es nuevo para mí. Desde hace unos días, Tad había jurado que estaría fuera de la política para siempre; ahora, estaba aspirando a la oficina. “Pensé que era un libertario.”

Heath parpadeo ante mí. “¿Desde cuándo has estado en la escena política? Pensé que te provocaba urticaria.”

Me encogí de hombros. “Después de la semana pasada, se todo tipo de cosas de Tad Brewster. Eso no quiere decir que estoy en la política.”

“Al menos algunas cosas nunca cambian,” dijo él.

Me burle de él- le di un puñetazo y él se rió. “Bueno, tienes razón sobre que él era un libertario,” dijo Heath, él se acerco más a mí y froto mis hombros de una manera que me hizo querer derretirme. “Pero afortunadamente para él, ser ejecutado en una fiesta. Parecía ser una posibilidad remota. Nunca se sabe, sin embargo, con el nombre correcto y la financiación suficiente…”

Heath estaba pensando en su propio futuro político, sabía que siempre era así cuando tenía esa mirada brumosa en los ojos. Pensé en Tad y sus políticas inusuales. No estaba muy segura de cómo la legalización de las drogas iba a ir. Por otra parte, se trataba de Austin.

“Si alguna vez te postulas para el cargo,” dije, “¿Podría mi mamá, bueno… con su inusual carrera ser un problema para ti?

“Siempre y cuando no estés ocultando ningún otro y oscuro secreto,” dijo él, “Creo que va a estar bien.”

Bueno, eso fue menos alentador. Podría vernos a nosotros en la campaña con nuestros pequeños hijos hombres lobo… yikes. Tal vez deberíamos cruzar ese puente cuando llegáramos allá. “He tenido la intención de preguntar: Ya que estas tan arriba de lo que está pasando en Austin ¿Has escuchado algo sobre el desarrollo de Barton Springs?”

“Se ha hundido,” dijo él. “El lugar del trabajo resulto ser realmente costoso, y entre eso y la protesta pública, supongo que el desarrollador tiene los pies fríos.”

“Así que todo el chantaje de Patti fue para nada.” Hice una nota mental para preguntarle a mi mamá sobre el desarrollo la próxima vez que hablara con ella; estaría dispuesta a aceptar que ella había hecho algo de magia para ayudar.

“Pero no quiero hablar de política esta noche,” dijo Heath.

“Oh ¿No?” pregunte, moviéndome más cerca de él.

“No,” dijo él con voz ronca, y él se inclino para presionar su boca con la mía. Me derretí con la urgencia de su beso, y mientras él me envolvía con sus fuertes brazos, pensé en la lectura del tarot que mi mamá había hecho por mí. Al menos en parte, me di cuenta que ella había estado en lo cierto; había estado una mujer muy poderosa en mi contra, María y Koshka había sido después. ¿Era ella la que se estaba ocultando algo?

O, pensé con un escalofrió ¿Era yo?

Me aparte y le quite a Heath el pelo de los ojos, sintiendo una punzada de culpabilidad por mis sentimientos hacia Tom. ¿Era él el segundo caballero de la lectura? Recorrí su pómulo con la yema de mi dedo, su fuerte mandíbula. Sus ojos cálidos, tan confiados…

Mi mamá me había dicho que tenía que escoger entre los dos hombres, pero tal vez ella estaba equivocada. Tom era un hombre lobo, después de todo, no era un hombre. Y Lindsey tenía el derecho de reclamarlo.

Heath me recogió y me llevo al dormitorio, respire su familiar, esencia humana. No tenía la racha de salvajismo de Tom, pero había calor en él, y mi cuerpo respondió mientras Heath me desabrochaba la blusa, se movían torpemente y con urgencia.

“Te amo, Sophie.” Dijo él un momento después, mientras se deslizaba dentro de mí.

Vacile solo un instante, pensando en los dorados ojos de Tom y en todas las cosas que Heath no sabía de mí. Entonces le susurre, “Te amo,” y sucumbí.









Me arrope en el edredón de satén blanco de Heath, mi cabeza sobre su pecho caliente, cuando algo me despertó.

Me senté con la espalda recta, tirando las sabanas hasta mi barbilla ¿Qué fue eso?

Entonces oí un sonido de graznidos, desde la ventana. Cogí mi blusa y me acerque a la ventana, mirando a través de las cortinas.

Un pájaro negro gigante estaba sentado en el balcón. Cuando me vio, volvió a graznar.

Abrí la ventana para espantarlo, luego mire hacia la calle y trague saliva.

Al lado de la acera había una motocicleta. Y sobre la motocicleta estaba sentado Tom.

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JUEGA^^