lunes, 21 de junio de 2010

Capitulo 41

Traducido por Sweet Angel
Corregido por Laqua

Me apresuré a abotonarme la blusa y jalar mis pantalones. Entonces corrí hacia la puerta y bajé a la calle, dándole una sorpresa al portero con una sonrisa superficial mientras empujaba las puertas de cristal en la noche balsámica.

Mi aliento quedo atrapado en mi garganta mientras inhalaba el forestal olor de Tom, un aroma primitivo, mezclado con el aroma de almizcle de cuero de su chaqueta de cuero negro. El cuero le quedaba bien al igual que la motocicleta, la cual estaba estacionada a pocos metros de la acera. Ambos eran oscuros y un poco peligrosos. Al igual que su dueño.

Tom estaba apoyado contra la pared del edificio de Heath. Su largo y rubio cabello, recogido en una cola de caballo, brillaba con el reflejo de la luz del farol, y podía ver las fuertes líneas de sus nórdicos pómulos. Probablemente era por el estrés de la noche, pero tuve la repentina urgencia de apoyar mi cabeza contra su pecho vestido de cuero.

Por fortuna, me las arreglé para acorralar ese impulso y crucé mis brazos sobre el pecho en su lugar.
“Gracias por ayudarme a salir antes”.

“El placer es mío”, dijo él. “¿Por qué estaba tratando de dispararte?”

“Es una larga historia”, dije. “Y de nuevo, gracias, pero ¿cómo me encontraste?”

El se apartó de la pared de ladrillo y se encogió de hombros. “Un pajarito me dijo dónde estabas”, dijo él.
Señalé al buitre que estaba encaramado en el balcón de Heath. “¿Esa cosa?”

“Ese pájaro”, dijo él. “Sí.”

“Si eso es un pajarito, solo puedo imaginar lo que consideras grande", dije, las ruedas en mi cabeza comenzaron a girar. Me había preguntado cómo Tom lograba saber donde estaba todo el tiempo, pero ahora todo estaba claro. Sabía que había visto el ave fuera de la oficina de Brewster, y la volví a ver cuando estuve en el apartamento de María. Y estaba muy segura de haberla oído en el camino, justo antes de que Tom apareciera para salvarme de la manada. ¿Por qué no me di cuenta antes? “Así es como supiste donde estaba esta tarde, ¿no?, cuando viniste ayudarme. El pájaro te lo dijo.”

El asintió con la cabeza. “Le pedí que te mantuviera vigilada. Como parecías estar en problemas, decidí intervenir.”

“Dios, gracias”, dije.

“En cualquier momento”, sonrió, y sus ojos dorados brillaron con los faros de un carro que iba pasando. Un estremecimiento pasó a través de mí involuntariamente porque era absolutamente hermoso, pero en parte porque había algo en él que me asustaba un poco. Más que un poco. “Por cierto, su nombre es Hugin.”

Miré al amigo con plumas de Tom, el cual estaba sentado allí, mirándome. Luego Tom extendió un brazo; como un rayo, el pájaro negro se lanzó desde la baranda del balcón, cayó cuatro pisos, y aterrizó en el antebrazo.

Di un paso atrás involuntariamente. “¿Tienes un pavo buitre como mascota?”

Tom río. Otro haz de luz pasó sobre ellos, brillando en los dientes de Tom y las lisas plumas del pájaro negro. Ahora podía ver que Hugin no era un buitre. Se parecía más a un cuervo gigante ¡Uno con una tía-abuela pterodáctilo!

“Muy bien, así que es un cuervo, no un buitre,” dije. “¿Puedes hablar con cuervos?”

“Él es un Raven” dijo Tom. “Él me ayuda a seguir mi presa.”

Presa. Estaba hablando con un hombre lobo que había admitido abiertamente seguir a la presa. “¿Cómo una manada?” dije, con la esperanza de que presa no fuera una palabra global que abarcara escuela de niños, corredores con movimientos lentos, y hogares para ancianos.

“Al igual que las manadas han hecho. Si.”

“¿Alguna vez has perseguido…um, humanos?” pregunté. Recordaba que él me había dicho que tener una presa humana estaba contra el código, pero no dolía asegurarse.

“No a menos de que quieran ser perseguidos”, dijo él con los ojos brillantes.

“Gracias a Dios”, dije. “Hablando de la manada, ¿la has visto?”

“No van a volver a molestarte.”

Lo miré de soslayo. “¿Tú…”

“Los deshice”. Apoyó la cabeza sobre el gran cuervo y le susurró una palabra en un idioma que no entendía. Hugin se lanzó hacia el aire, desapareciendo en la oscuridad.

“Tú los deshiciste”, dije, apretándome los brazos contra el pecho y preguntándome lo que eso significaba. “Solo eso.”

Tom se giró hacia mí. “Bueno, no fue solo eso, pero sí. Ya no están.”

Contuve la respiración. “¿Están muertos?”

“No dije que estuvieran muertos. Simplemente ya no están con nosotros”.

“Así que ellos ya no son hombres lobo”, dije, solo para aclarar.

Él sacudió la cabeza. “No.”

“Así que, ¿qué les va a impedir volver a entrar a mi sala?”

Sus ojos brillaban. “Les dije que si te volvían a molestar, estarían muertos”.

Bueno, eso era sin duda un impedimento. “Gracias", dije, tragando saliva. “Creo.” Lo miré un buen rato, las preguntas brotaban de mi interior. “¿Te molesta que sea… bueno… mestiza?”

Sus dorados ojos me estaban siguiendo. “No”, dijo él. “De hecho, me parece fascinante. Además, algunas veces los mestizos son muy fuertes”, dijo él, tranquilamente. “Incluso más fuertes que algunos pura sangre. Esa es en parte la razón por la cual algunas manadas no admiten mestizos”.

“¿Cómo pueden ser más fuertes?”

“No siempre sucede. Y no está claro porqué es así. Pero creo que en tu caso, es seguro decir que eres un hombre lobo inusualmente poderoso”.

“¿Cómo puedes decirlo? Quiero decir, estoy casi avergonzada de lo mal que manejé a la manada el otro día. Si no fuera por ti, seria carne de perro ahora”.

“Estabas debilitada por la mala hierba”.

“¿Cómo lo sabes?”

“Pude olerlo. Tomas gran cantidad de hierba, hasta el punto que afectas tu escudo.”

“¿Escudo?” Parpadee a Tom. “¿Qué escudo?”

Él arqueó una ceja. “¿No lo sabes?”

Obviamente no, pensé. “Si lo supiera, ¿estaría preguntando?”

“Sophie, tú eres un excelente escudo. Eso significa que puedes esconderte a ti misma. Es un talento raro, y muy útil.”

¿Quién sabía? “Así que, ¿soy una especie de hombre lobo encubierto naturalmente?”

“¿Crees que lograste mantenerte bajo el radar durante tanto tiempo solo por suerte?”

“Solo asumí que la población de hombres lobo en Austin era muy, muy pequeña.”

“No es de las pequeñas”, dijo él. “Tu capacidad de protección te hace muy especial, Sophie. Solo los hombres lobo más poderosos pueden hacerlo, y tú eres una de esos”.

“¿Cómo tú?”. pregunté.

“Como yo”, estuvo de acuerdo. “Y eso te ha protegido durante todos estos años. Pero ahora estoy asustado, podrías estar en peligro”.

“¿Qué quieres decir? Pensé que te habías encargado de la manada”.

Sus ojos dorados se clavaron en mí. “Lo hice. Pero ellos podrían haberle contado a otros sobre ti”.

Mi boca se secó. “¿Y qué significa eso?”

“Significa que hay una buena oportunidad de que la manada de Houston se entere de ti. Si aun no lo han hecho.”

Delicioso.

“Has hecho un increíble trabajo de supervivencia sin ser detectada", continuó Tom. “Pero eso podría cambiar pronto”

Aparté la mirada de Tom, centrándome en las luces de neón del mini supermercado que había media cuadra abajo. “Tienda de 24 horas". Parpadeó, en neón rojo y verde. Un perro aulló en alguna parte, y me estremecí. “Es ese estúpido código de hombre lobo otra vez. Ni siquiera sé lo que es el código”, dije, girándome hacia Tom. “Y estoy cansada de eso”.

“Entiendo tu frustración. Pero si ellos se acercan a ti, temo que tengas que unirte a la manada”. Él hizo una pausa. “Es decir, ellos te van a tener”.

“¿Y si no lo hago? ¿O ellos no lo hacen?”

“Vas a ser forzada a irte”, dijo él brevemente. “Las manadas no toleran a los solitarios”.

Se me hizo un nudo en el estómago. Me había pasado toda mi vida evitando a los otros hombres lobo, solo para ser expuesta por un grupo de aspirantes a hombres lobo. Los cuales evidentemente ya no eran hombres lobo. “¿Y tú? No formas parte de alguna manada”, dije.

“Eso es diferente”, dijo él, y algo parecido al dolor cruzó su rostro.

Sabía que él no quería hablar de eso, pero si había alguna manera de evitar ser reclutado o desalojado, necesitaba saberlo. Así que lo presioné de todos modos. “¿Cómo es diferente?”

“Solo digamos que es una situación inusual”. Su mandíbula se endureció un poco. “Una que no aplica en este caso”.

Eh. Así que él había dejado su manada por una situación inusual de la cual no quería hablar. Al parecer Tom era un tipo inusual de persona, incluso para los hombres lobo. Tenía que serlo, si la manada de Houston lo había contratado para que viniera de Noruega, o de donde sea que haya vivido en esos días, para hacerle frente a unos extraños hombres lobo. Lo cual era otra cosa que me andaba preguntando.

“¿Por qué te contratan?” pregunté. “Quiero decir, si son tan grandes y poderosos, ¿por qué no le hacen frente a las cosas ellos mismos?”

“Es más seguro para ellos”, dijo él. “No tengo que matar a los intrusos; solo los deshago, así que es menos sucio. Con la ciencia forense, las cosas se han complicado. Cuando ellos me llaman, normalmente no hay cadáveres. Y no hay nada que lo conecte con la manada”.

Normalmente. Decidí no pensar mucho en eso. “Así que te contratan para que les ayudes a mantener su secreto”, dije. Evidentemente, a la manada también le preocupaba ser descubierta. Al igual que a mí.
El asintió con la cabeza. “Exactamente”.

“¿Por qué no pueden deshacerlos ellos mismos? ¿Por qué tienen que hacerte venir?”

“Solo unos pocos de nosotros podemos”, dijo él. “Es un viejo conocimiento”.

Decidí hacerle una pregunta que había estado persistiendo en mí desde que me enteré que un hombre lobo podía deshacerse. “Si puedes deshacer a los que se hicieron”, dije, “¿puedes deshacer a uno que nació así?”

“¿Por qué preguntas?”

Tomé una respiración profunda. “No hay razón”, dije.

“Sophie”, dijo él, acercándose a mí. Aun con el calor de la noche, pude sentir su calor; su olor era embriagante, y mi cuerpo se inclinó hacia él, como si él fuera algo magnético o algo así.

“Ha pasado mucho tiempo desde que conocí a alguien como tú”.

Tragué saliva. “¿Qué quieres decir?”. Mi voz era ronca.

“Tú… tú eres diferente”.

Él estaba tan cerca que podía sentir el calor de su piel. “Diferente”, grazné. “¿Eso es algo bueno?”

“Sí”, murmuró él.

De pronto, sus brazos estaban a mí alrededor, pegándome a su pecho, y envolviéndome con su picante y forestal esencia. El mundo a mi alrededor se deshizo hasta que no hubo nada más que Tom y yo, y un anhelo que nunca había experimentado antes. Un anhelo que no solo era lujuria; aunque estaría mintiendo si no dijera que ese era un gran componente; había una exactitud sobre estar con Tom, como algo que yo siempre había sabido que estaba ahí pero me había asustado. Algo profundo y verdadero.
Nuestras caras estaban apartadas por unas pulgadas, sus ojos dorados brillaban con la luz de las farolas. Las palabras de mi mamá hicieron eco en mi cabeza. Una chica podría perderse en esos ojos.

“Tom…” suspiré.

“Shhh.” Él puso uno de sus callosos dedos en mis labios, trazando una curva; podía sentir el escozor de mi piel bajo su contacto. Mis ojos trazaron sus pómulos angulares, su sensual boca, y el brillo de sus blancos dientes. Yo lo quería, lo quería a él por completo, con un deseo torrencial que convirtió mi centro de metal en un líquido fundido.

Su cuerpo estaba tenso contra el mío, y podía sentir la urgencia de él. Tienes que detener esto, me recordó mi cerebro, y luego sus labios estuvieron sobre los míos y todo pensamiento se disipó.
Un calor líquido se disparó a través de mí mientras su lengua probaba mi boca, y todo lo que podía pensar era más, más, más. El mundo que nos rodeaba se disolvió y una ola de lujuria pura se estrelló contra mí como un tsunami.

Nunca en mi vida había sentido un beso así. Ni mucho menos. El se apretó contra mí, y me aferré a él, queriendo rasgarle la ropa, para tocar cada centímetro de su cálida piel, para devorarlo ahí mismo en la acera.

Él es un hombre lobo. No es tuyo. Piensa en Heath.

Heath.

Con un tremendo esfuerzo, me obligué a alejarme.

Mientras me paraba en la acera, sin aliento, Tom alzó la mano para tocar mis hombros. “Tú eres muy intrigante, Sophie Garou”, murmuró él, manteniéndome apartada de él, estudiando mi cara.
Intrigante.

Él era mucho más interesante que el infierno para mí. Sin embargo, no podía creer lo que estaba escuchando.

Y menos, del Dios de los nórdicos.

Miré hacia el balcón por encima del balcón de Heath y sentí un nudo apretado en el estómago por la culpa.

Heath y yo estábamos casi comprometidos, y yo estaba afuera con un hombre lobo a menos de diez pies de distancia de su edificio. Un hombre lobo que mi mejor amiga pretendía.

“¿Qué hay de Lindsey?” pregunté. Y Heath, añadí silenciosamente.

Tom no dijo nada, y por un segundo, mi culpa fue sustituida por un destello ardiente de celos.
Hubo un revuelto de alas arriba y una baja, ronca llamada. Tom se apartó, repentinamente alerta, como si estuviera escuchando algo que yo no podía oír. “Me tengo que ir ahora”, dijo él.

Mi estómago se tambaleó, y tomé una profunda, temblorosa respiración, tratando de recuperar el control de mi renegado cuerpo. Tras dejarlo era como si me hubieran arrancado algún miembro. Como si fuera menos de lo que era.

Pero Tom era un hombre lobo, me recordé a mí misma. Un hombre lobo increíblemente caliente y el besador más asombroso que había visto en mi vida. Pero no era exactamente el compañero ideal. Solo habíamos tenido un momento increíblemente íntimo, y él ya estaba en la puerta.

No importaba el hecho de que él estaba saliendo con Lindsey. Y yo no era exactamente soltera.
“Regresaré cuando pueda”, dijo él, y mi estómago volvió a sacudirse. Él realmente se estaba yendo por ahora. “Ten cuidado, Sophie". Él apartó un mechón de pelo de mis ojos. “Y si la manada se acerca a ti, sé cordial”.

“¿Cordial?”

El me sonrió. “Bueno, intenta no molestarlos”, dijo él, y entonces se inclinó para un último beso que me volvió a sacar de la acera. Me agarré a él, como si de alguna forma pudiera retenerlo conmigo.

“¿Tienes que irte?” Me quedé sin aliento cuando me soltó.

“Por ahora”, dijo él. Un momento después, mientras trataba de controlar mis emociones, él paso la pierna sobre su Harley en un movimiento fluido. Sus ojos dorados seguían mirándome, el quitó el pie de apoyo, aceleró el motor, y me dio una última sonrisa. Luego, un momento después, las luces traseras de su motocicleta desaparecieron en la noche; el cuervo era una sombra en la oscuridad que pasó sobre mí.

Me quedé parada en la acera por un largo tiempo, mirando la parpadeante señal de la tienda de 24 horas en la oscuridad, tratando de sacarlo de mi cabeza. ¿Qué tenía Tom que me hacía perder la razón?
¿Era porque él era un hombre lobo?

Y si era así, ¿todos los hombres lobo nacidos iban a tener ese efecto en mí?

Di otro suspiro profundo, respirando dolorosamente, tratando de volver a ordenar mis pensamientos. Tom podía deshacer a los hombres lobo, también era un gran besador. Pero no había forma de que alguna vez pudiera haber algo entre nosotros, así que lo mejor era no pensar en ello. A pesar de que todavía podía olerlo en mí. Y Dios, él olía bien.

Al empujar las puertas giratorias del vestíbulo con aire acondicionado del edificio de Heath, dejando la oscura noche atrás, las palabras de Tom volvieron a flotar en mi mente. La manada se enterará de ti. Si todavía no lo han hecho. Desterré el miedo de mi estómago y apreté el botón de arriba del ascensor. No había ninguna razón para suponer que cualquiera de los ex hombres lobo y Tom sabían mi secreto. Quiero decir, la manada de Houston había contratado a Tom para rebajar a la manada, por el amor a Dios. Así que pensé que era bastante seguro que Flaco, Apestoso y Sedoso no hubieran pasado mucho tiempo con la manada de Houston, compartiendo filetes e intercambiando chismes.

Cuando me acerqué de nuevo a la habitación de Heath unos minutos después, me sentía un poco más normal. El hombre lobo era una parte de mí, una parte que Tom había molestado pero era solo una parte. Y ahora que Tom se iba, esa parte podría volver a estar inactiva.

Me quedé mirando a Heath, su rostro fuerte, el lento ascenso y caída de su musculoso pecho. Entonces me volví a deslizar bajo las mantas y me acurruqué con él, respirando su reconfortante olor a humano. Mi cuerpo se relajo en él, y pensé: "aquí es donde yo pertenezco". Mi futuro estaba con mi lado humano, con Heath, con mi carrera en Withers y jóvenes, finalmente con la familia que Heath y yo tendríamos juntos.

Por supuesto, no estaba muy segura de cómo darle la noticia de mis tendencias sobrenaturales, pero sabía que iba a llegar a algo. Después de todo, a la revelación de que mi mamá era una bruja psíquica la había llevado muy bien. Y nuestros hijos solo serían un cuarto de hombre lobo, así que las probabilidades eran buenas, ellos serían completamente humanos o al menos más resistentes al impulso de la luna llena.

Aún tenía que encontrar la forma para que Lindsey rompiera con su caliente vikingo hombre lobo, pero si el comportamiento de mi papá era algo habitual, Tom probablemente no volvería a pasar por la ciudad, de todos modos. Además, con el registro de records de citas de Lindsey, Tom ya estaba a medio camino de ser noticia de ayer.

Heath se agitó en el sueño, y besé su cálida mejilla. Sea lo que sea que haya pasado con la manada de Houston, estaba decidida a no dejar que se interpusiera en mi camino. Y a pesar de la advertencia de Tom, siempre había una posibilidad de que la manada de Houston ni siquiera supiera de mí. Tom. ¿Alguna vez lo volvería a ver? ¿O él solo estaba de paso? Ahora que su olor se desvanecía, él parecía menos real.

Al igual que el mundo entero de hombres lobo.

Me arropé con las cobijas y besé la mejilla de Heath por última vez, luego cogí el amuleto del lobo que estaba alrededor de mi cuello, encontrando comodidad en la suave bolsa de cuero. Manada de Houston o no manada de Houston, estaba segura de que encontraría una manera de continuar mi vida normal en Austin.

O por lo menos eso esperaba.


Fin

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JUEGA^^